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La Palabra de hoy: Todo nuevo

La Palabra de hoy: Todo nuevo

 Evangelio según san Mateo (6, 1-6. 16-18)

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:

“Tengan cuidado de no practicar sus obras de piedad delante de los hombres, para que los vean. De lo contrario, no tendrán recompensa con su Padre celestial.

Por lo tanto, cuando des limosna, no lo anuncies con trompeta, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, para que los alaben los hombres. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa. En cambio, cuando tú des limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha, para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará.

Cuando ustedes hagan oración, no sean como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vea la gente. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa. Tú, en cambio, cuando vayas a orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora ante tu Padre, que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará.

Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como esos hipócritas que descuidan la apariencia de su rostro, para que la gente note que están ayunando. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa.

Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que no sepa la gente que estás ayunando, sino tu Padre, que está en lo secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará”.

 

Comentario:

No ha venido Jesús a este mundo para dejar todo igual. Su vida y su palabra expresan la radical transformación de todo cuanto los hombres acostumbramos a vivir. En especial la relación con Dios es renovada, y así nos lo enseña hoy en el evangelio. Nada de oraciones por apariencias, nada de limosnas con doble intención, nada de ayunos para llamar la atención: La verdadera vida espiritual exige la sencillez y la transparencia que no busca ponerse a sí mismo de relieve, sino dar la primacía a la gracia que se espera alcanzar.

¿Vivo mi relación con Dios desde la autenticidad o sólo de apariencias?

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La Palabra de hoy: Corazón libre

La Palabra de hoy: Corazón libre

 

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Evangelio: Mateo 5,27-32

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Habéis oído el mandamiento “no cometerás adulterio”. Pues yo os digo: El que mira a una mujer casada deseándola, ya ha sido adúltero con ella en su interior. Si tu ojo derecho te hace caer, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en el infierno. Si tu mano derecha te hace caer, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero al infierno. Está mandado: “El que se divorcie de su mujer, que le dé acta de repudio.” Pues yo os digo: El que se divorcie de su mujer, excepto en caso de impureza, la induce al adulterio, y el que se case con la divorciada comete adulterio.”

Comentario:

No se trata de marcar un límite para mantenernos justo allí y creer que llevamos una vida moral. No se trata nada más de vivir una fe de preceptos externos: La enseñanza de Jesús apunta al corazón del ser humano, es decir,  a su más íntima realidad. Él nos invita a purificar el corazón de las intenciones y deseos que quedan fuera de la voluntad de Dios, a vivir en la verdadera libertad de quien no necesita poseer desordenadamente a nadie ni a nada para sentirse completo.
¿Mi corazón es tan libre que veo a cada persona como un ser bendito?
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La Palabra de hoy: Apostolado

La Palabra de hoy: Apostolado

 

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Evangelio: Mateo 10, 7-13

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles:

“Id y proclamad que el reino de los cielos está cerca. Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, echad demonios.

Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis.

No llevéis en la faja oro, plata ni calderilla; ni tampoco alforja para el camino, ni túnica de repuesto, ni sandalias, ni bastón; bien merece el obrero su sustento. Cuando entréis en un pueblo o aldea, averiguad quién hay allí de confianza y quedaros en su casa hasta que os vayaís. Al entrar en una casa, saludad, si la casa se lo merece, la paz que le deseáis vendrá a ella. Si no lo merece, la paz volverá a vosotros”

Palabra del Señor,

Gloria a ti, Señor Jesús

 

Comentario:

Con fuerza arrolladora envía  Jesús a los suyos. Capacitados con toda clase de dones, ellos continuarán la misión iniciada por el Maestro. No queda tiempo para detenerse, no se puede esperar ni un momento más: aguarda con ansias la inmensa mies de todo lo que está por cosecharse. El cristiano debe asumir esta exigencia y ponerse en marcha, no titubear ante los pasos que se deben dar.

¿Cómo vivo mi tensión misionera? ¿Anuncio y actúo sin titubeos o me quedo encerrado en mi comodidad?

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La Palabra de hoy: Sin desvirtuarnos

 

 

Evangelio: Mateo (5, 13-16)

 

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:

“Ustedes son la sal de la tierra. Si la sal se vuelve insípida, ¿con qué se le devolverá el sabor? Ya no sirve para nada y se tira a la calle para que la pise la gente.

Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad construida en lo alto de un monte; y cuando se enciende una vela, no se esconde debajo de una olla, sino que se pone sobre un candelero para que alumbre a todos los de la casa.

Que de igual manera brille la luz de ustedes ante los hombres, para que viendo las buenas obras que ustedes hacen, den gloria a su Padre,que está en los cielos”.

 

 

Comentario:

En las sociedades agrarias se echan los desperdicios a la calle para que los animales coman de ellos. Así la sal desvirtuada, que sólo sirve  para tapar los desniveles del suelo a la medida que es pisada por los que pasan. Jesús nos enseña que no puede suceder de este modo con nuestra vida: no podemos convertirnos en desperdicio para ser arrojado fuera; nuestra vida cristiana no puede dervirtuarse perdiendo su sabor y toda propiedad. No hemos sido creados para ser arrojados fuera del encuentro de los hermanos, sino al contrario: para ser fuente de sabor y de vida para todos.

¿Qué cosas pueden hacer que se desvirtúe mi vida espiritual?

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La Palabra de hoy: Felicidad

La Palabra de hoy: Felicidad

Lunes X del tiempo ordinario

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Evangelio: Mateo 5,1-12

En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió a la montaña, se sentó, y se acercaron sus discípulos; y él se puso a hablar, enseñándoles: “Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados. Dichosos los sufridos, porque ellos heredarán la tierra. Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados. Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán los Hijos de Dios. Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Dichosos vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo, que de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros.”

 

 

Comentario:

La primera predicación de Jesús se centra en la felicidad, y así todo su Evangelio. Nuestra llamada, nuestro ser más auténtico, es la plenitud del gozo.  En las bienaventuranzas que predica Jesús descubrimos que cada sombra tiene su revés bendito, cada dificultad implica una oportunidad; cada sombra, una puerta abierta hacia la luz. Hoy pongamos nuestro empeño en renovar nuestra búsqueda de la santidad/felicidad. No descuidemos cuanto nos hace crecer en la gracia de Dios, especialmente viviendo la caridad hacia los hermanos que están a nuestro lado.

¿Estoy consiente de que Dios quiere para mí la felicidad?

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La Palabra de hoy: Fuego

La Palabra de hoy: Fuego

Domingo de Pentecostés

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Evangelio: Juan 20,19-23

Al anochecer de aquel día, el día primero de la semana, estaban los discípulos en su casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: “Paz a vosotros.” Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: “Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envió yo.” Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: “Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.”

 

Comentario:

Totalmente dentro, totalmente fuera: el es programa de vida de quien recibe el Espíritu de Dios. En este domingo de Pentecostés, tenemos que tomar conciencia de la acción del Espíritu Santo en nuestras vidas y de ese doble movimiento hacia el que estamos dirigidos.

¿Coopero con la acción del Espíritu Santo en mi vida y en la historia o sólo soy testigo pasivo de su acción?

Totalmente dentro, porque Jesús nos ofrece su Espíritu para hacernos partícipes de esa misma relación íntima entre Él y el Padre. Totalmente dentro porque tenemos que cultivar esa intimidad a través de la oración, la lectura de las Escrituras y el cumplimiento de la voluntad de Dios. Totalmente dentro porque arde en nuestro interior el fuego de una presencia que pudiéramos sofocar si nos dejamos confundir por otras “voces” e inquietudes que poco tienen que ver con la voz de Dios.

¿Cultivo mi vida interior como diálogo con el  Espíritu Santo que habita en mí?

Totalmente fuera porque el Espíritu nos lanza siempre más allá de nosotros mismos, de nuestros criterios y seguridades, para ir al encuentro de los otros que también esperan conocer a Dios. En este Pentecostés, el Papa Francisco nos anima a construir una Iglesia de puertas abiertas, porque “una Iglesia cerrada sobre sí misma, se enferma”. Nos invita especialmente a dirigirnos hacia esas “periferias existenciales”, a salir en busca de los pobres para tratarlos como hermanos, a ir en busca de los últimos para devolverles su dignidad.

¿Estoy dispuesto?

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La Palabra de hoy: ¿Le amamos?

La Palabra de hoy: ¿Le amamos?

Viernes VII de Pascua

EVANGELIO: Juan 21, 15-19

Habiéndose aparecido Jesús a sus discípulos, después de comer con ellos, dice a Simón Pedro: – «Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?» Él le contestó: – «Sí, Señor, tú, sabes que te quiero.»

Jesús le dice:
– «Apacienta mis corderos.»
Por segunda vez le pregunta:
– «Simón, hijo de Juan, ¿me arnas?»
Él le contesta:
– «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.»
Él le dice:
– «Pastorea mis ovejas.»
Por tercera vez le pregunta:
– «Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?»
Se entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez si lo quería y le contestó:
– «Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero.»
Jesús le dice:
– «Apacienta mis ovejas.
Te lo aseguro: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas adonde querías; pero, cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras.»
Esto dijo aludiendo a la muerte con que iba a dar gloria a Dios.
Dicho esto, añadió:
– «Sígueme.»

Palabra del Señor

Comentario: 

Tres veces pregunta Jesús a Pedro si lo ama, y cuántas son las veces que nos lo pregunta a nosotros: Cada vez que lo hicisteis con uno de mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis… (Mt 25, 43). ¡Cuántas omisiones e indiferencias ante aquellos que actualizan la presencia del Señor! Aunque al amor sin límites de Jesús sólo puede responder Pedro con un “te quiero”, esto le basta al Señor para confirmar al discípulo en su misión. Aunque nuestro amor por Dios aún no alcance su nivel, basta tan sólo un poco para mantenernos en el llamado que él nos hace a una vida en plenitud. Lo importante es no detenernos en el seguimiento, comenzar a vivir en el amor ahora mismo: las oportunidades están tan cerca de nosotros que a veces ni nos damos cuenta.

Y tú, ¿Le amas?

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La Palabra de hoy: Uno

La Palabra de hoy: Uno

 

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Evangelio: Juan 17,20-26
“Que todos sean uno”

En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, oró, diciendo: “Padre santo, no sólo por ellos ruego, sino también por los que crean en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno, como tú, Padre, en mí, y yo en ti, que ellos también lo sean en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado. También les di a ellos la gloria que me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno; yo en ellos, y tú en mí, para que sean completamente uno, de modo que el mundo sepa que tú me has enviado y los has amado como me has amado a mí.
Padre, éste es mi deseo: que los que me confiaste estén conmigo donde yo estoy y contemplen mi gloria, la que me diste, porque me amabas, antes dela fundación del mundo. Padre justo, si el mundo no te ha conocido, yo te he conocido, y éstos han conocido que tú me enviaste. Les he dado a conocer y les daré a conocer tu nombre, para que el amor que me tenías esté con ellos, como también yo estoy con ellos.”

 

Comentario:

El fin de la vida histórica de Jesús es es el mismo fin de todo hombre y mujer en la presencia de Dios. A imagen de la unidad divina, también nosotros estamos llamados a vivir en la unidad de la fraternidad. Cada una de nuestras acciones y palabras deben orientarse hacia este objetivo. Fuera de ello, sólo queda la frustración del aislamiento y el sinsentido. Dispongámonos hoy a favorecer todo lo que construya la comunión con nuestros semejantes: el perdón, la caridad, el diálogo. Todo, todo debe favorecer el fin para el que estamos en esta vida. Allí encontramos nuestra alegría y nuestra paz.

¿Cómo puedo construir hoy la unidad con los demás y con Dios?

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La Palabra de hoy: Nuestro lugar más propio

La Palabra de hoy: Distintos del mundo

Miercoles VI de Pascua

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Evangelio: Juan 17,11b-19
“Que sean uno, como nosotros”

 

En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, oró, diciendo: “Padre santo, guárdalos en tu nombre, a los que me has dado, para que sean uno, como nosotros. Cuando estaba con ellos, yo guardaba en tu nombre a los que me diste, y los custodiaba, y ninguno se perdió, sino el hijo de la perdición, para que se cumpliera la Escritura.

Ahora voy a ti, y digo esto en el mundo para que ellos mismos tengan mi alegría cumplida. Yo les he dado tu palabra, y el mundo los ha odiado porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No ruego que los retires del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Conságralos en la verdad; tu palabra es verdad. Como tú me enviaste al mundo, así los envío yo también al mundo. Y por ellos me consagro yo, para que también se consagren ellos en la verdad.”

Palabra del Señor

 

Comentario:

Se prepara Jesús para dejar de estar físicamente con sus discípulos y empezar a estar con ellos de una nueva manera. Poco antes de entregar su vida, pronuncia estas palabras que dan inicio a su oración sacerdotal. Cristo se ofrece a sí mismo al Padre, y también ofrece a quienes están con él. En esta consagración estamos incluidos también los que creeremos en su Palabra a través de los tiempos. La consagración tiene el sentido de “apartar algo para Dios”, ponernos en el ámbito de lo sagrado. Aunque continuamos moviéndonos en el mundo, nuestro “lugar” más propio es estar en Dios: Estar en Su voluntad, en Su Palabra. Cuando vivimos de espaldas a esta realidad, negamos lo más propio que somos, nos volvemos  como peces que quisieran salirse del agua y sólo quedan dando estertores en un ámbito que no es el propio y que termina por asfixiarles. Nuestra presencia en el mundo debe tener el sentido de llevar allí el Reino que ha anunciado Jesús, que desafía todos sus antivalores  y le transfigura hasta con-sagrarlo también  a Dios.

¿Me muevo en el mundo con los valores del evangelio o me dejo contaminar por su mentalidad?

 

 

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La Palabra de hoy: De los suyos

La Palabra de hoy: De los suyos

Martes VII de Pascua

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† Lectura del santo Evangelio

según san Juan (17, 1-11)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús levantó los ojos al cielo y dijo:

“Padre, ha llegado la hora. Glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo también te glorifique, y por el poder que le diste sobre toda la humanidad, dé la vida eterna a cuantos le has confiado. La vida eterna consiste en que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú has enviado.

Yo te he glorificado sobre la tierra, llevando a cabo la obra que me encomendaste. Ahora, Padre, glorifícame en ti con la gloria que tenía, antes de que el mundo existiera.

He manifestado tu nombre a los hombres que tú tomaste del mundo y me diste. Eran tuyos y tú me los diste. Ellos han cumplido tu palabra y ahora conocen que todo lo que me has dado viene de ti, porque yo les he comunicado las palabras que tú me diste; ellos las han recibido y ahora reconocen que yo salí de ti y creen que tú me has enviado.

Te pido por ellos; no te pido por el mundo, sino por éstos, que tú me diste, porque son tuyos. Todo lo mío es tuyo y todo lo tuyo es mío.

Yo he sido glorificado en ellos. Ya no estaré más en el mundo, pues voy a ti; pero ellos se quedan en el mundo”.

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

 

 

Comentario:

Pide Jesús por los suyos al Padre porque ellos continuarán su obra, porque Él ha querido quedarse con ellos hasta el fin de los tiempos. En cada uno de nuestros afanes debemos redescubrir su presencia en nosotros para darnos cuenta de que no son nuestras fuerzas las que definen nuestras obras, sino su presencia bendita en nosotros. De aquí parte toda nuestra esperanza y nuestra fortaleza.

¿Tomo conciencia de que es el Señor quien vive y actúa en mí?

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La Palabra de hoy: ¿Cuál alegría?

La Palabra de hoy: ¿Cuál alegría?

Viernes VI de Pascua

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Evangelio: Juan 16,20-23a
Nadie os quitará vuestra alegría”

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Os aseguro que lloraréis y os lamentaréis vosotros, mientras el mundo estará alegre; vosotros estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría. La mujer, cuando va adar a luz, siente tristeza, porque ha llegado su hora; pero, en cuanto da a luz al niño, ni se acuerda del apuro, por la alegría de que al mundo le ha nacido un hombre. También vosotros ahora sentís tristeza; pero volveré a veros, y se alegrará vuestro corazón, y nadie os quitará vuestra alegría. Ese día no me preguntaréis nada.”

 

Comentario:

Sí, Jesús nos ha prometido una alegría. Pero ¿cuál? ¿De dónde vendrá ese gozo que nadie podrá arrebatarnos? En la vida se nos ofrecen muchos sucedáneos que pretenden garantizarnos la alegría: bienes, placeres, evasiones. Al final,  sólo nos dejan la decepción y la fatiga de haber puesto nuestra esperanza en lo banal. Jesús, en cambio, nos habla de un gozo que proviene de saber asumir el dolor. Se trata de abrazar nuestra cruz de cada día y, uniéndonos con el primero que cargó la cruz y la venció, encontramos  nuestro consuelo y nuestro gozo. Resulta paradójico, pero así es: El amor se acrisola en el dolor, la conquista de la vida pasa por la muerte a nosotros mismos, la alegría es una vida ofrecida en amor y servicio.

¿Busco la alegría más allá del dolor o me quedo sólo en ilusiones pasajeras?

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La Palabra de hoy: Alegría

La Palabra de hoy: Alegría

Jueves VI de Pascua

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Evangelio: Juan 16,16-20
“Estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría”

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Dentro de poco ya no me veréis, pero poco más tarde me volveréis a ver.” Comentaron entonces algunos discípulos: “¿Qué significa eso de “dentro de poco ya no me veréis, pero poco más tarde me volveréis a ver”, y eso de “me voy con el Padre”?” Y se preguntaban: “¿Qué significa ese “poco”? No entendemos lo que dice.” Comprendió Jesús que querían preguntarle y les dijo: “¿Estáis discutiendo de eso que os he dicho: “Dentro de poco ya no me veréis, pero poco más tarde me volveréis a ver”? Pues sí, os aseguro que lloraréis y os lamentaréis vosotros, mientras el mundo estará alegre; vosotros estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría.”

Palabra del Señor

Gloria a ti, Señor Jesús

Comentario:

La alegría como un don, no como un simple estado de ánimo. La alegría como la respuesta a lo que Dios hace por nosotros, aunque las circunstancias externas a veces lo contradigan. La alegría como un fuego que debe extenderse a nuestro alrededor, por eso comprometernos a irradiarlo. La alegría como fruto de la paz del corazón, pleno de amor a los hermanos. La alegría que brota del dolor redimido por nuestra unión con Dios, nuestra libertad de espíritu y nuestro ir siempre más allá. Pidamos al Espíritu Santo que nos haga experimentar la verdadera alegría y que demos testimonio de ella por todas partes.

¿Experimento la alegría en Dios o ella es sólo un estado pasajero para mí?

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La Palabra de hoy: Unidad

La Palabra de hoy: Unidad

La Palabra de hoy: Unidad

 

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Evangelio: Juan 16,12-15
“El Espíritu de la verdad os guiará hasta la verdad plena”

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora; cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena. Pues lo que hable no será suyo: hablará de lo que oye y os comunicará lo que está por venir. Él me glorificará, porque recibirá de mí lo que os irá comunicando. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso os he dicho que toma de lo mío y os lo anunciará.”

 

Comentario:

Nos revela esta lectura que la dinámica del amor consiste en la unidad y la distinción. Así es la vida íntima de Dios, comunión del Padre el Hijo y el Espíritu, que son uno solo y sin embargo se distinguen. Nosotros hemos sido creados a imagen de esta realidad, por eso cuando vivimos fuera del amor negamos lo más propio que somos. No reconocer al otro en su diversidad nos empobrece, no valorarlo porque es distinto nos conduce a la infelicidad.

¿Cómo puedo dar más reconocimiento y valor a mis semejantes?

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La Palabra de hoy: Pedir su Espíritu

La Palabra de hoy: Pedir su Espíritu

Martes VI de Pascua

† Lectura del santo Evangelio

según san Juan (16, 5-11)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:

“Me voy ya al que me envió y ninguno de ustedes me pregunta: ‘¿A dónde vas?’ Es que su corazón se ha llenado de tristeza porque les he dicho estas cosas. Sin embargo,

es cierto lo que les digo:

les conviene que me vaya; porque si no me voy, no vendrá a ustedes el Consolador; en cambio, si me voy, yo se lo enviaré.

Y cuando él venga, establecerá la culpabilidad del mundo en materia de pecado, de justicia y de juicio; de pecado, porque ellos no han creído en mí; de justicia, porque me voy al Padre y ya no me verán ustedes; de juicio, porque el príncipe de este mundo ya está condenado”.

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

 

Comentario:

Tantas veces también nuestros corazones se llenan de tristeza por ciertas cosas que nos ha dicho el mismo Jesús: Sus palabras nos pueden parecer demasiado elevadas, en extremo exigentes, y así nos desanimamos. Porque aún nos falta mucho más de su Espíritu para poder comprenderle en profundidad. Necesitamos familiarizarnos más con esa lógica divina, con el don de su sabiduría, para poder comprender y vivir como Él lo espera de nosotros. Hoy pidamos con insistencia una nueva efusión del Espíritu Santo en nuestras vidas y dejemos espacio en nuestro ser para que Él nos plenifique.

¿Qué voces debo acallar dentro de mí para dejar que hable el Espíritu de Dios?

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La Palabra de hoy: Ver a Dios

Lunes VI de Pascua

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Evangelio:

Evangelio: Juan 14,1-6

“Yo soy el camino, y la verdad, y la vida”

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: En la casa de mi Padre hay muchas estancias; si no fuera así, ¿os habría dicho que voy a prepararos sitio? Cuando vaya y os prepare sitio, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo, estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino.” Tomás le dice: “Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?” Jesús le responde: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí.

Comentario:

Se trata de conocerle de verdad. Quien dice que conoce a Dios no puede hacerlo con un conocimiento superficial, por meras referencias y experiencias de segunda mano. Incluso el Apóstol Felipe había pasado ya mucho tiempo “cerca” de Jesús, pero en verdad no le conocía. También nosotros podemos creer que estamos “cerca” de Él porque practicamos obras de piedad o de caridad, porque guardamos sus mandamientos o invocamos su nombre. Pero quizá aún nos falte ese conocimiento profundo, cercano, con su Palabra que transforma, con su cruz que purifica, con su Resurrección que vence todo mal.

¿Mi conocimiento de Dios se queda en meras obras externas o tengo una relación profunda con Él?

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La Palabra de hoy: Ser amados

Lunes V de Pascua

Evangelio: Juan 14,15-21
“Yo le pediré al Padre que os dé otro defensor”

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Si me amáis, guardaréis mis mandamientos. Yo le pediré al Padre que os dé otro defensor, que esté siempre con vosotros, el Espíritu de la verdad. El mundo no puede recibirlo, porque no lo ve ni lo conoce; vosotros, en cambio, lo conocéis, porque vive con vosotros y está con vosotros. No os dejaré huérfanos, volveré. Dentro de poco el mundo no me verá, pero vosotros me veréis y viviréis, porque yo sigo viviendo. Entonces sabréis que yo estoy con mi Padre, y vosotros conmigo y yo con vosotros. El que acepta mis mandamientos y los guarda, ése me ama; al que me ama lo amará mi Padre, y yo también lo amaré y me revelaré a él.”

Comentaario:

Nuestra vocación original al amor no se trata sólo de que amemos hacia afuera. Hemos nacido para amar y también para ser amados. Sólo cuando recibimos el amor de Dios con un corazón dispuesto. experimentamos nuestra verdadera libertad y nuestra máxima realización.

¿Me reconozco amado inmensamente por Dios más allá de cualquier adversidad?

Cuando amamos a Dios viviendo a fondo su Palabra y el amor a los hermanos, experimentamos su presencia que nos acompaña, nos sostiene y nos impulsa a ir siempre más allá de nosotros mismos. Superamos así una existencia infecunda, cerrada sobre sí misma y carente de esperanza.

¿En qué tengo que mejorar para que mi vida espiritual sea más auténtica y abierta?

La presencia del Espíritu Santo en nosotros es la fuerza que nos proyecta hacia la eternidad, nos hace mirar la realidad con sabiduría y nos hace reconocer la mano amorosa de Dios detrás de todas las circunstancias que nos toca atravesar. En estos días previos al Pentecostés renovemos nuestra espiritualidad y dejemos que Dios nos ilumine a través de ella.

¿En qué puedo mejorar hoy para que mi amor a Dios esté más lleno de frutos?

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La Palabra de hoy: Amigos

La Palabra de hoy: Amigos

Viernes V de Pascua

† Lectura del santo Evangelio

según san Juan (15, 12-17)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:

“Este es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros como yo los he amado. Nadie tiene amor más grande a sus amigos que el que da la vida por ellos. Ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a ustedes los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que le he oído a mi Padre.

No son ustedes los que me han elegido, soy yo quien los ha elegido y los ha destinado para que vayan y den fruto y su fruto permanezca, de modo que el Padre les conceda cuanto le pidan en mi nombre. Esto es lo que les mando: que se amen los unos a los otros”.

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

Comentario:

No le basta a Jesús con ser nuestro Salvador, el Dios-con-nosotros. Él busca ante todo ofrecernos Su amistad. Este tipo de amor, caracterizado por una confianza y una entrega ilimitada, nos habla de cómo tenemos que basar nuestra relación con Él: ante todo se trata de confiarle nuestra vida, de saber que contamos siempre con su auxilio y presencia. ¿Cómo sentirnos solos, si Dios nos llama “amigos suyos” y nos lo demuestra ofreciéndonos todo lo que nos puede dar? Es gracia y tarea crecer en esta confianza y dar testimonio de ella a cuantos nos rodean.

¿Qué pasos concretos puedo dar hoy para crecer en mi amistad con Jesucristo?

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La Palabra de hoy: Permanecer

La Palabra de hoy: Permanecer

Jueves V se Pascua

† Lectura del santo Evangelio

según san Juan (15, 9-17)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:

“Como el Padre me ama, así los amo yo. Permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos, permanecen en mi amor; lo mismo que yo cumplo los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he dicho esto para que mi alegría esté en ustedes y su alegría sea plena.

Este es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros como yo los he amado. Nadie tiene amor más grande a sus amigos que el que da la vida por ellos. Ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a ustedes los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que le he oído a mi Padre.

No son ustedes los que me han elegido, soy yo quien los ha elegido y los ha destinado para que vayan y den fruto y su fruto permanezca, de modo que el Padre les conceda cuanto le pidan en mi nombre. Esto es lo que les mando: que se amen los unos a los otros”.

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

Comentario:

Permanece en el amor quien no claudica ante las seducciones del facilismo y el conformarse con la mentalidad de este mundo que pasa. Lo más fácil es ceder ante cualquier actitud acomodaticia, pactar con la mediocridad, el pecado y la violencia. En cambio, el que persevera en la amistad con Dios es como una nave que ha lanzado su ancla a tierra. Podrán venir fuertes vientos y mareas, pero ella no sucumbirá ni se dejará llevar por cualquier fuerza.

¿Cómo puedo mantener viva mi amistad con el Señor?

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La Palabra de hoy: Paz

La Palabra de hoy: Paz

Martes V de Pascua

mar

Evangelio: Juan 14,27-31a
“Mi paz os doy

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy yo como la da el mundo. Que no tiemble vuestro corazón ni se acobarde. Me habéis oído decir: “Me voy y vuelvo a vuestro lado.” Si me amarais, os alegraríais de que vaya al Padre, porque el Padre es más que yo. Os lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda, sigáis creyendo. Ya no hablaré mucho con vosotros, pues se acerca el Príncipe del mundo; no es que él tenga poder sobre mí, pero es necesario que el mundo comprenda que yo amo al Padre, y que lo que el Padre me manda yo lo hago.”

 

Comentario:

El gran don de la Pascua es la paz que Jesús resucitado nos ofrece. Ella es fruto del amor y del perdón. Por eso sólo podemos conseguirla verdaderamente desde unaexperiencia espiritual que nos sostenga en la lucha por conquistarla y nos la ofrezca como don que nos viene de parte de Dios. No es la paz como la ofrece el mundo, siempre frágil y pasajera, es la paz del Cristo de Dios que vence toda división y oscuridad.

¿Mi vida espiritual me mantiene en la construcción de la paz como fruto  del amor y la reconciliación?

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La Palabra de hoy: Ser amados

La Palabra de hoy: Ser amados

Lunes V de Pascua

Lectura del santo evangelio según san Juan 14, 21-26

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
– «El que acepta mis mandamientos y los guarda, ése me ama; al que me ama lo amará mi Padre, y yo también lo amaré y me revelaré a él.»

Le dijo judas, no el Iscariote:

– «Señor, ¿qué ha sucedido para que te reveles a nosotros y no al mundo?»

Respondió Jesús y le dijo:

– «El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él.

El que no me ama no guardará mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió.

Os he hablado de esto ahora que estoy a vuestro lado, pero el Defensor, elEspíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho.»

Palabra del Señor

Comentaario:

Nuestra vocación original al amor no se trata sólo de que amemos hacia afuera. Hemos nacido para amar y también para ser amados. Sólo cuando recibimos el amor de Dios con un corazón dispuesto. experimentamos nuestra verdadera libertad y nuestra máxima realización. Por eso cuando Le amamos con sinceridad a través de la vida de su Palabra y del amor a los hermanos, experimentamos su presencia que nos acompaña, nos sostiene y nos impulsa siempre más allá de nosotros mismos. ¡No dejemos de vivir en esta maravilla!

¿En qué puedo mejorar hoy para que mi amor a Dios sea más auténtico?