Publicado en Espiritualidad Mariana

La Palabra Mariana: Dar la luz

La Palabra Mariana: Dar la luz

Sábado V de Cuaresma

A pesar de todas las contradicciones, resistencias y oposiciones, hay sed de Dios y nosotros tenemos la hermosa vocación de ayudar, de iluminar. Esta es nuestra aventura. Ciertamente, hay muchas cosas imprevisibles, muchas complicaciones, muchos sufrimientos, y todo lo demás. Pero también la Virgen, en el momento del anuncio, sabía que ante ella había un camino desconocido y, conociendo las profecías del Siervo de Dios, conociendo la sagrada Escritura, podía calcular que habría también muchos sufrimientos en ese camino. Pero creyó en la palabra del ángel: no temas, porque al final Dios es más fuerte; no temas ni siquiera la cruz, todos los sufrimientos, porque al final Dios nos guía, y también estos sufrimientos ayudan a llegar a la plenitud de la luz.
Cursiva
Benedicto XVI
A los seminaristas del Seminario Romano
1 de febrero de 2008
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La Palabra mariana: Siempre presente

La Palabra mariana: Siempre presente

Sábado IV de cuaresma

Pentecostés-El-Greco

 

“María estuvo presente a lo largo de toda la vida de Jesús y se nos muestra ahora en el inicio mismo de la Iglesia. Los discípulos llegan al cenáculo junto a Ella e, íntimamente unidos, se dedican a la oración esperando la promesa del Padre, tal como Jesús se lo había indicado: La promesa que yo les he anunciado.

Mientras esa primera comunidad cristiana recordaba y esperaba esta promesa de Jesús reconfortándose unos a otros por la fe que tenían en común, María –en su corazón– no podía dejar de evocar aquella otra promesa acaecida décadas atrás: ‘El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra’ y esa memoria cimentaba la esperanza; el Espíritu Santo, así como lo hizo con ella, lo haría con la Iglesia naciente.

María y la Iglesia ambas son madres, ambas conciben virginalmente del Espíritu Santo, ambas dan a luz para Dios Padre una descendencia sin pecado. Y también puede decirse de cada alma fiel.

“María es la mujer que está, figura primigenia de la Iglesia y del alma fiel. La mujer que está engendrando a Cristo por la fuerza del Espíritu. La mujer de la paz en medio del dolor y de la tribulación”.

Cardenal Jorge M. Bergoglio

 

Publicado en Christian Díaz Yepes, Espiritualidad Mariana

La palabra mariana: hacer lo que Él nos dice

La palabra mariana: hacer lo que Él nos dice

Sábado III de cuaresma

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“Con mirada de fe y de esperanza, María impulsa a la Iglesia y a los creyentes a cumplir siempre la voluntad del Padre, que nos ha manifestado Cristo. Las palabras que dirigió a los sirvientes, para el milagro de Caná, las repite a todas las generaciones de cristianos: “Haced lo que él os diga” (Jn 2, 5).

Los sirvientes siguieron su consejo y llenaron las tinajas hasta el borde. Esa misma invitación nos la dirige María hoy a nosotros. Es una exhortación a entrar en el nuevo período de la historia con la decisión de realizar todo lo que Cristo dijo en el Evangelio en nombre del Padre y actualmente nos sugiere mediante el Espíritu Santo, que habita en nosotros”

Beato Juan Pablo II

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Oración por Venezuela

Oración por Venezuela

Días para reflexionar y dejarnos interpelar por lo que Dios nos pide a través de nuestro momento histórico. ¡Que  nuestra fe cristiana nos alcance maravillas!


Jesucristo, Señor Nuestro, acudimos a ti en esta hora
de tantas necesidades en nuestra patria.
Nos sentimos inquietos y esperanzados,
pedimos la fortaleza como don precioso de tu Espíritu.
Anhelamos ser un pueblo identificado con el respeto
a la dignidad humana, la verdad, la libertad, la justicia
y el compromiso por el bien común.
Como hijos de Dios,
danos la capacidad de construir la convivencia fraterna,
amando a todos sin excluir a nadie,
solidarizándonos con los pobres y trabajando
por la reconciliación y la paz.
Concédenos la sabiduría del diálogo y del encuentro,
para que juntos construyamos la “civilización del amor”,
a través de una real participación y de una solidaridad fraterna.
Tú nos convocas como nación te decimos:
Aquí estamos, Señor, junto a nuestra madre María de
Coromoto,
para seguir el camino emprendido
y testimoniar la fe de un pueblo
que se abre a una nueva esperanza.
Por eso todos juntos gritamos:
¡Venezuela!
¡Vive y camina con Jesucristo, Señor de la historia!

Publicado en Espiritualidad Mariana, La Palabra de hoy

La Palabra de María: La Iglesia es mujer

La Palabra mariana: La Iglesia es mujer

La Iglesia no es un aparato, no es una institución. Ella es Mujer. Es madre. Es viviente.
La comprensión mariana de la Iglesia es el más fuerte y decisivo contraste con un concepto de Iglesia puramente organizativo o burocrático. Nosotros no podemos hacer la Iglesia, nosotros debemos ser la Iglesia… Y sólamente siendo marianos llegamos a ser Iglesia.
En los orígenes, la Iglesia… nació cuando el “fiat” emergió en el alma de María. Es éste el deseo más profundo del Concilio: que la Iglesia reviva en nuestras almas. María nos indica el camino.
JOSEPH RATZINGER
Die Ekklesiologie des Zweiten Vatikanus
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La Palabra de la Virgen: La nueva familia

La Palabra Mariana: La nueva familia

Sábado I del  Cuaresma

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“La maternidad de María, que comenzó con el fiat de Nazaret, culmina bajo la cruz. Si es verdad, como observa san Anselmo, que “desde el momento del fiat María comenzó a llevarnos a todos en su seno”, la vocación y misión materna de la Virgen con respecto a los creyentes en Cristo comenzó efectivamente cuando Cristo le dijo: “Mujer, ahí tienes a tu hijo” (Jn 19, 26).

Viendo desde lo alto de la cruz a su Madre y a su lado al discípulo amado, Cristo agonizante reconoció la primicia de la nueva familia que había venido a formar en el mundo, el germen de la Iglesia y de la nueva humanidad. Por eso, se dirigió a María llamándola “mujer” y no “madre”; término que sin embargo utilizó al encomendarla al discípulo: “Ahí tienes a tu madre” (Jn 19, 27).

El Hijo de Dios cumplió así su misión: nacido de la Virgen para compartir en todo, excepto en el pecado, nuestra condición humana, en el momento de regresar al Padre dejó en el mundo el sacramento de la unidad del género humano: la familia “congregada por la unidad del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”.

Benedicto XVI
Homilía en Éfeso
29 de noviembre de 2006

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La Palabra mariana: Ayuda en nuestra conversión

La Palabra mariana: Ayuda en nuestra conversión

Sábado después de Cenizas

 

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“Las sencillas experiencias de fe de muchos cristianos nos presentan la convicción de los creyentes en que la Virgen María es capaz de ayudarnos en nuestras necesidades. Ella nos asiste con su intercesión y ayuda para que alcancemos gracias insospechadas de parte de Dios. Pero es fundamental que nuestro dirigirnos a Ella no se quede tan sólo en “utilizarla” como un último recurso de fe. Al contrario, debemos entender lo que Jesús le responde en el momento en que ella intercede por la necesidad de los esposos de Caná. De este modo sabremos reconocer que la actuación de Dios no se limita a sacarnos de aprietos en algunos momentos puntuales, sino que está dirigida a que reconozcamos la totalidad de cuanto él hace por nosotros y de cuánto espera de nuestra respuesta. Nos enseña Juan Pablo II:

“Con esta mirada de fe y de esperanza, María impulsa a la Iglesia y a los creyentes a cumplir siempre la voluntad del Padre, que nos ha manifestado Cristo. Las palabras que dirigió a los sirvientes, para el milagro de Caná, las repite a todas las generaciones de cristianos: “Haced lo que él os diga” (Jn 2, 5).

Los sirvientes siguieron su consejo y llenaron las tinajas hasta el borde. Esa misma invitación nos la dirige María hoy a nosotros. Es una exhortación a entrar en el nuevo período de la historia con la decisión de realizar todo lo que Cristo dijo en el Evangelio en nombre del Padre y actualmente nos sugiere mediante el Espíritu Santo, que habita en nosotros”[1].

La intercesión de la Virgen María nos ofrece una gracia a la que no podemos dejar de acudir en nuestro proceso de conversión. Su presencia materna hace que nuestro itinerario hacia Dios se convierta en un camino hermoso y sereno, con la confianza de quien se siente amado y acompañado por una presencia especial. Acudiendo a ella no nos faltarán las gracias que necesitaremos para ser transformados por Dios en fuente de alegría y  esperanza para nuestro entorno.

¿Qué papel juega la presencia de la Virgen María en mi camino hacia Dios? ¿Vivo su invitación a hacer lo que Jesús me dice momento a momento?”

Christian Díaz Yepes

Nos has dado el mejor vino (extracto)


[1] Homilía. 05-01-2000.

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La Palabra mariana: Como un celestial plano inclinado

La Palabra mariana: Como un celestial plano inclinado

Sábado III del tiempo ordinario

 

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“María es como la naturaleza, pura, serena, templada, bella; aquella naturaleza alejada del mundo, en la montaña, en el campo, en el mar, en el cielo azul o estrellado. Y es fuerte, vigorosa, ordenada, continua, inflexible, rica de esperanza, porque en la naturaleza está la vida que vuelve a florecer perennemente benefica, ornamentada con la vaporosa frescura de las flores, caritativa en la rica abundancia de los frutos. María es demasiado sencilla y demasiado cercana a nosotros para ser contemplada.

Ella es cantada por los corazones puros y enamorados que expresan así aquello que hay de mejor en ellos. Trae lo divino a la tierra como un celestial plano inclinado que de la altura vertiginosa de los cielos desciende a la pequeñez de las creaturas. Y es la Madre de todos y de cada uno, que sabe sonreír a su hijo en una manera unica y tal que, aún siendo pequeño, sabe gozar ya de esta caricia y responder con su amor a aquel amor”.

Chiara Lubich

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La Palabra de la Virgen: Donde se dice María

La Palabra de la Virgen: Donde se dice María

Sábado II del Tiempo ordinario

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“Donde está María hay amor: y donde hay amor está Dios. Por tanto, decir este nombre en toda circunstancia y ambiente es penetrar de golp en una atmósfera de sagrado y divino, es encender una estrella en la noche, es abrir una fuente de poesía en un ahogo tecnológico, es hacer florecer lirios en un desierto. Es restituir el calor de la familia en un campo de trabajos forzosos.

María dice una historia que es un poema; sobreentiende las teologías y comprende el dogma de la Encarnación, la Gracia y los Sacramentos, mientras reúne y celebra todas las virtudes: la pureza hasta la concepción inmaculada, la caridad hasta el ofrecimiento del Hijo, la sabiduría y la fe, la piedad y la alegría. Se dice María y se refiere a la Madre y defensora de toda clase de creatura: ricos y pobres, reyes y súbditos, hombres y mujeres, ancianos y niños. Un nombre que pertenece a todos y se escucha bien en los labios de cada uno”.

Igino Giordani

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La Palabra de la Virgen: La nueva familia

La Palabra de la Virgen: La nueva familia

Sábado I del tiempo ordinario

 

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“La maternidad de María, que comenzó con el fiat de Nazaret, culmina bajo la cruz. Si es verdad, como observa san Anselmo, que “desde el momento del fiat María comenzó a llevarnos a todos en su seno”, la vocación y misión materna de la Virgen con respecto a los creyentes en Cristo comenzó efectivamente cuando Cristo le dijo: “Mujer, ahí tienes a tu hijo” (Jn 19, 26).

Viendo desde lo alto de la cruz a su Madre y a su lado al discípulo amado, Cristo agonizante reconoció la primicia de la nueva familia que había venido a formar en el mundo, el germen de la Iglesia y de la nueva humanidad. Por eso, se dirigió a María llamándola “mujer” y no “madre”; término que sin embargo utilizó al encomendarla al discípulo: “Ahí tienes a tu madre” (Jn 19, 27).

El Hijo de Dios cumplió así su misión: nacido de la Virgen para compartir en todo, excepto en el pecado, nuestra condición humana, en el momento de regresar al Padre dejó en el mundo el sacramento de la unidad del género humano: la familia “congregada por la unidad del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”.

Benedicto XVI
Homilía en Éfeso
29 de noviembre de 2006

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La Palabra de la Virgen: Magnificat

La Palabra de la Virgen: Magnificat

Sábado antes de Navidad

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† Lectura del santo Evangelio según san

Lucas (1, 46-56)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo María:

“Mi alma glorifica  al Señor y mi espíritu se  llena de júbilo en Dios, mi  salvador, porque puso sus  ojos en la humildad de su  esclava. Desde ahora me  llamarán dichosa todaslas  generaciones, porque ha  hecho en mí grandes cosas el que todo lo puede.

Santo es su nombre, y  su misericordia llega de  generación en generación a  los que lo temen. Ha hecho  sentir el poder de su brazo:  dispersó a los de corazón  altanero,destronó a los  potentados y exaltó a los  humildes. A los hambrientos los  colmó de bienes y a los ricos los despidió sin nada.

Acordándose de su  misericordia, vino en ayuda de  Israel, su siervo, como lo había  prometido a nuestros padres, a  Abraham y a su descendencia, para siempre”.

María permaneció con Isabel unos tres meses y luego regresó a su casa.

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

“Para comprender bien este canto de alabanza, debemos notar que la bienaventurada virgen María habla por propia experiencia, habiendo sido iluminada y adoctrinada por el Espíritu Santo: y es que nadie puede comprender rectamente a Dios ni a la Palabra de Dios si no se lo concede directamente el Espíritu Santo. el recibir este don significa experimentarlo como en una escuela, fuera de la cual sólo hay palabras y charlas. así, pues, la santa Virgen, habiendo experimentado en sí misma que Dios había hecho obras grandes en ella, humilde, pobre y despreciada, el Espíritu le enseña este precioso arte y sabiduría, según el cual Dios se complace en elevar lo que es humilde y en humillar lo elevado; resumiendo, a derribar lo construido y a construir lo derribado.

Como al principio de la creación creó al mundo de la nada, así su modo de actuar sigue esta misma constante, lleva a cabo todas las obras hasta el fin del mundo sacando de la nada, de lo pequeño, despreciable, miserable, muerto, algo precioso, hnrado, dichoso, vivo”.

Martín Lutero

Introducción al Magníficat.

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La Palabra de la Virgen: En las Letanías

 

La Palabra de la Virgen: En las Letanías

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Ciertamente en María resalta sobre todo la caridad. Así lo vemos expresado en las letanías, que son los saludos de amor que como una corona de flores los cristianos de todos los tiempos vamos ofreciendo a María. Chiara Lubich nos dice que cantemos las letanías tratando de reflejarnos en ellas. Pensemos en algunas y que esto nos ayude como un examen espiritual de nuestra vida:
Madre de misericordia ¿Soy misericordia para con los que vienen a mí?
Vaso espiritual ¿Cultivo mi espiritualidad para que se conserven en mí los tesoros de Dios?
Auxilio de los cristianos ¿Los demás pueden contar con mi ayuda sin mezquindad?
Consoladora de los afligidos ¿Doy consuelo a quien lo necesita?
Causa de nuestra alegría ¿Soy motivo de alegría para el triste, para el abatido?
Reina de la paz ¿Construyo la paz a mi alrededor para ofrecerla a todos como mi mayor obra de caridad?

Publicado en Espiritualidad Mariana, La Palabra de hoy

La Palabra de hoy: Hágase en mí

La Palabra de hoy: Hágase en mí

8 de diciembre: Inmaculada Concepción de la Virgen María

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† Lectura del santo Evangelio

según san Lucas (1, 26-38)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón de la estirpe de David, llamado José. La virgen se llamaba María.

Entró el ángel a donde ella estaba y le dijo: “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo”. Al oír estas palabras, ella se preocupó mucho y se preguntaba qué querría decir semejante saludo.

El ángel le dijo: “No temas, María, porque has hallado gracia ante Dios. Vas a concebir y a dar a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús. El será grande y será llamado Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, y él reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reinado no

tendrá fin”.

María le dijo entonces al ángel: “¿Cómo podrá ser esto, puesto que yo permanezco

virgen?” El ángel le contestó:

“El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso, el Santo, que va a nacer de ti, será llamado Hijo de Dios. Ahí tienes a tu parienta Isabel, que a pesar de su vejez, ha concebido un hijo y ya va en el sexto mes la que llamaban estéril, porque no hay nada imposible para Dios”. María contestó:

“Yo soy la esclava del Señor, cúmplase en mí lo que me has dicho”. Y el ángel se retiró de su presencia.

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

 

Comentario:

 

“Hágase en mí”, responde María desde su pureza. “Hágase en mí” estamos llamados a responder desde nuestra llamada a la santidad. En María inmaculada la gracia le antecedía; en nosotros viene en el momento presente y se proyecta hacia un futuro de plenitud. En la pureza de ella la nuestra obtiene esperanza; en su respuesta a Dios encontramos un modelo para reponder también nosotros de manera afirmativa a nuestra vocación.

Imitemos hoy a María en su docilidad a los planes de Dios, en la apertura confiada a Él y en su total entrega.

¿Cómo puedo decir hoy SÍ al Señor?

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La Palabra de la Virgen: Mujer de lo inaudito

La Palabra de la Virgen: Mujer de lo inaudito

Sábado 33 del tiempo ordinario

“María reflexiona (dialoga consigo misma) sobre lo que podía significar el saludo del mensajero de Dios. así aparece ya aquí un rasgo característico de la imagen de la madre de Jesús, un rasgo que encontramos otras dos veces en el evangelio en situaciones análogas: el confrontarse interiormente con la Palabra (Cf: Lc 2,19. 51)

Ella no se detiene ante la primera inquietud por la cercanía de Dios a través de su ángel, sino que trata de comprender. maría se muestra, por tanto, como una mujer valerosa, que incluso ante lo inaudito mantiene el autocontrol. al mismo tiempo es presentada como una mujer de gran interioridad, que une el corazón y la razón y trata de entender el contexto, el conjunto del mensaje de Dios. de este modo, se convierte en imagen de la Iglesia que reflexiona sobre la Palabra de Dios, trata de comprenderla en su totalidad y guarda el don en su memoria”.

Joseph Ratzinger 

La infancia de Jesús

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La Palabra de la Virgen: Silencio

La Palabra de la Virgen: Silencio

Sábado 31 del tiempo ordinario

“Con María inicia la vida terrena de Jesús, y con ella comienzan también los primeros pasos de la Iglesia. (…) Ella siguió con discreción todo el camino de su Hijo durante la vida pública hasta los pies de la cruz, y ahora acompaña, con una oración silenciosa, el camino de la Iglesia”.

Las etapas del itinerario de María desde la casa de Nazareth hasta el cenáculo de Jerusalén están marcadas por la capacidad de mantener un perseverante clima de recogimiento para meditar todos los acontecimientos en el silencio de su corazón, ante Dios. La presencia de la Madre de Dios con los once, después de la Ascensión, (…) asume un valioso significado, porque con ellos la Virgen comparte lo más precioso: la memoria viva de Jesús en la oración”.

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La Palabra de la Virgen: Engrandecer a Dios

La Palabra de la Virgen: Engrandecer a Dios

Sábado 20 del tiempo ordinario

María fue elevada al cielo en cuerpo y alma: en Dios también hay lugar para el cuerpo. El cielo ya no es para nosotros una esfera muy lejana y desconocida. En el cielo tenemos una madre. Y la Madre de Dios, la Madre del Hijo de Dios, es nuestra madre. Él mismo lo dijo. La hizo madre nuestra cuando dijo al discípulo y a todos nosotros: «He aquí a tu madre». En el cielo tenemos una madre. El cielo está abierto; el cielo tiene un corazón.

Cuando María proclama el Magníficat dice: mi alma «engrandece» al Señor, es decir, proclama que el Señor es grande. María desea que Dios sea grande en el mundo, que sea grande en su vida, que esté presente en todos nosotros. No tiene miedo de que Dios sea un «competidor» en nuestra vida, de que con su grandeza pueda quitarnos algo de nuestra libertad, de nuestro espacio vital. Ella sabe que, si Dios es grande, también nosotros somos grandes. No oprime nuestra vida, sino que la eleva y la hace grande: precisamente entonces se hace grande con el esplendor de Dios.

Benedicto XVI – Catequesis del 15/08/2005

 

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Oración por Venezuela

Oración por Venezuela

Día para mantener la esperanza activa, para orar y ofrecer cada dificultad a Dios. ¡Que  el rezo del Rosario nos alcance maravillas!


Jesucristo, Señor Nuestro, acudimos a ti en esta hora
de tantas necesidades en nuestra patria.
Nos sentimos inquietos y esperanzados,
pedimos la fortaleza como don precioso de tu Espíritu.
Anhelamos ser un pueblo identificado con el respeto
a la dignidad humana, la verdad, la libertad, la justicia
y el compromiso por el bien común.
Como hijos de Dios,
danos la capacidad de construir la convivencia fraterna,
amando a todos sin excluir a nadie,
solidarizándonos con los pobres y trabajando
por la reconciliación y la paz.
Concédenos la sabiduría del diálogo y del encuentro,
para que juntos construyamos la “civilización del amor”,
a través de una real participación y de una solidaridad fraterna.
Tú nos convocas como nación te decimos:
Aquí estamos, Señor, junto a nuestra madre María de
Coromoto,
para seguir el camino emprendido
y testimoniar la fe de un pueblo
que se abre a una nueva esperanza.
Por eso todos juntos gritamos:
¡Venezuela!
¡Vive y camina con Jesucristo, Señor de la historia!
V: El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal, y nos lleve a la vida eterna.
R: Amén.

Publicado en Espiritualidad Mariana

Oración por Venezuela

Oración por Venezuela


Jesucristo, Señor Nuestro, acudimos a ti en esta hora
de tantas necesidades en nuestra patria.
Nos sentimos inquietos y esperanzados,
pedimos la fortaleza como don precioso de tu Espíritu.
Anhelamos ser un pueblo identificado con el respeto
a la dignidad humana, la verdad, la libertad, la justicia
y el compromiso por el bien común.
Como hijos de Dios,
danos la capacidad de construir la convivencia fraterna,
amando a todos sin excluir a nadie,
solidarizándonos con los pobres y trabajando
por la reconciliación y la paz.
Concédenos la sabiduría del diálogo y del encuentro,
para que juntos construyamos la “civilización del amor”,
a través de una real participación y de una solidaridad fraterna.
Tú nos convocas como nación te decimos:
Aquí estamos, Señor, junto a nuestra madre María de
Coromoto,
para seguir el camino emprendido
y testimoniar la fe de un pueblo
que se abre a una nueva esperanza.
Por eso todos juntos gritamos:
¡Venezuela!
¡Vive y camina con Jesucristo, Señor de la historia!
V: El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal, y nos lleve a la vida eterna.
R: Amén.

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La Palabra de la Virgen: Madre virginal

La Palabra de la Virgen: Madre virginal

Sábado 24 del tiempo ordinario

La afirmación: «Jesús nació de María, la Virgen», implica ya que en este acontecimiento se halla presente un misterio trascendente, que sólo puede hallar su expresión más completa en la verdad de la filiación divina de Jesús. A esta formulación central de la fe cristiana está estrechamente unida la verdad de la maternidad divina de María. En efecto, ella es Madre del Verbo encarnado, que es «Dios de Dios (…), Dios verdadero de Dios verdadero».

El título de Madre de Dios, ya testimoniado por Mateo en la fórmula equivalente de Madre del Emmanuel, Dios con nosotros (cf. Mt 1,23), se atribuyó explícitamente a María sólo después de una reflexión que duró alrededor de dos siglos. Son los cristianos del siglo III quienes, en Egipto, comienzan a invocar a María como Theotókos,Madre de Dios.

Con este título, que encuentra amplio eco en la devoción del pueblo cristiano, María aparece en la verdadera dimensión de su maternidad: es madre del Hijo de Dios, a quien engendró virginalmente según la naturaleza humana y educó con su amor materno, contribuyendo al crecimiento humano de la persona divina, que vino para transformar el destino de la humanidad.