La Palabra mariana: al estilo de María

La palabra mariana: al estilo de María 

Michel_Pieta_Virgin

 

“¿Existe un punto en el cual, la forma de vida de Dios, el estilo de vida de la Iglesia de hace visible como en un signo, en un modelo?
La respuesta es: María
Para el cristiano, este mirar a María es algo particularmente importante. Él puede aprender de ella algo que, de ese modo, no puede aprender de ningún otro: la superioridad del ser, de lo que se realiza en la calma silente, sobre la acción, de la fidelidad a la llamada sobre los propios proyectos e iniciativas. Porque María, en sí misma, es “nada”, la nada del amor que recibe y acoge todo, ella sin perderse ni desperdigarse se hace todo para todos.
Ella está allí donde el cristiano tiene su puesto: ante la cruz de su Hijo, en el cual el amor (…) se abandono y se entrega a nosotros, para convertirse, para nosotros los hombres, en estilo y contenido de vida, para convertirse para nosotros hombres salvación”.
Klaus Hemmerle
Scelto per gli uomini

La Palabra de María: Al estilo de María

La Palabra de María: Al estilo de María

Michel_Pieta_Virgin

 

“¿Existe un punto en el cual, la forma de vida de Dios, el estilo de vida del sacerdote y el estilo de vida de la Iglesia de hacen visibles como en un signo, en un modelo? La respuesta es: María (…)
Para el sacerdote, este mirar a María es algo particularmente importante. Él puede aprender de ella algo que, de ese modo, no puede aprender de ningún otro: la superioridad del ser, de lo que se realiza en la calma silente, sobre la acción, de la fidelidad a la llamada sobre los propios proyectos e iniciativas. Porque María, en sí misma, es “nada”, la nada del amor que recibe y acoge todo, ella sin perderse ni desperdigarse se hace todo para todos.
Ella está allí donde el sacerdote tiene su puesto: ante la cruz de su Hijo, en el cual el amor (…) se abandono y se entrega a nosotros, para convertirse, para nosotros los hombres, en estilo y contenido de vida, para convertirse para nosotros hombres salvación”.
Klaus Hemmerle
Scelto per gli uomini

La palabra mariana: plenamente para Jesús

La palabra mariana: plenamente para Jesús

 

 

Maria_Santissima_del_Bosco_-_Patrona_di_Buscemi_(Particolare_dell'affresco)

María vive plenamente para Jesús. Su misión fue la de compartir su obra de redención. Toda su gloria le viene de Él. Es decir, mi vida no valdrá para nada si me separo de Jesús.

María no se preocupaba sólo por Jesús, sino que mostró su cuidado por Isabel, por Juan y por los esposos de Caná.

Me gustan mucho las palabras de santa Teresa del Niño Jesús: «Cómo deseo ser sacerdote para poder hablar de María a todos».

Primero recurría a María Madre del Perpetuo Socorro, ahora escucho a María que me dice: «Hagan todo lo que Jesús les diga» (Jn 2, 5) y con frecuencia pregunto a María: «Madre, ¿qué puedo hacer por ti?». Siempre permanezco niño, pero un niño responsable que sabe compartir las preocupaciones de su mamá.

La vida de María se resume en tres palabras: Ecce, Fiat, Magníficat (He aquí, Hágase, Glorifica).

«He aquí la esclava del Señor» (Lc 1, 38).
«Hágase en mí según tu palabra» (Lc 1, 38).
«Glorifica mi alma al Señor» (Lc 1, 46).

 

Cardenal F.X. Nyen van Thuan

La Palabra de hoy: Magníficat

La Palabra de hoy: Magníficat

31 de mayo: Fiesta de la Visitación de la Virgen María

EVANGELIO
¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?
Lectura del santo evangelio según san Lucas 1, 39-56

En aquellos días, Maria se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.

En cuanto Isabel oyó el saludo de Maria, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito:

-« ¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu Vientre!

¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.»

María dijo:

-«Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mi: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón,

derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes,

a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia -como lo había prometido a nuestros padres en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.»

María se quedó con Isabel unos tres meses y después volvió a su casa.

Palabra del Señor.

Comentario:

No podía ser María reina de un mundo dominado por la injusticia. Por eso desde su visitación a Isabel ella proclama lo que se ha llamado “La CartaMagna de la Nueva Humanidad”: El Magníficat. Lo que propone es la total inversión de los papeles en cuanto a quién tiene la última palabra en la historia. Ella, la humilde que es ensalzada por Dios, se presenta en primera línea con los que se consideraban últimos. Su hijo, nacido en un pesebre, es el Salvador del mundo. Su oración en común con los Apóstoles conduce a la Iglesia a la realización de su misión. Ahora ella se hace presente en la vida de cada persona que se dispone a tener una vida más conforme al Evangelio.

¿Qué cosas en mi vida deben cambiar para seguir el camino de María?

La palabra mariana: Vivía de fe como nosotros

La palabra mariana: Vivía de fe como nosotros

Sábado IV de Pascua

cap-2042

¡Cuánto habría querido ser sacerdote para predicar sobre la Virgen! Una sola vez habría sido suficiente para decir todo lo que pienso en este sentido.

Primero habría hecho entender qué poco conocemos su vida. No hace falta decir cosas inverosímiles o que no sabemos; por ejemplo, que de pequeña , a los tres años, la Virgen se ha ofrecido a Dios en el Templo con sentimientos ardientes de amor del todo extraordinarios; mientras quizá haya ido allí solamente por obedecerá sus padres… Para que una homilía sobre la Virgen pueda agradarme y hacerme el bien, hace fa, hacernos ver sus virtudes, decir que vivía de fe como nosotros, dar pruebas de esto mediante el evangelio en el que leemos: “No comprendían sus palabras” (Lc 2, 50). Es muy misteriosa esta palabra: “Sus padres se impresionaban de lo que se decía sobre él” (Lc 2, 33). Este asombro supone maravillarse de cierta manera, ¿no es cierto?

 Santa Teresita del Niño Jesús

Es Dios y se parece a mí

 Es Dios y se parece a mí

J.P.Sartre. Navidad de 1940 

 Michel_Pieta_Virgin

               La Virgen está pálida y mira al niño.

Habría que pintar su rostro,

con esa ansiosa maravilla que sólo apareció una vez en rostro humano.

 

Porque Cristo es su hijo, carne de su carne

y fruto de su vientre.

Lo llevó 9 meses  en sí misma y le dará el pecho

y su leche se volverá sangre de Dios.

 

En algunos momentos la tentación es tan fuerte que se olvida de que es Dios.

Lo estrecha entre sus brazos y le susurra: “pequeño mío”.

 

Pero en otros momentos se turba y piensa: Dios está allá,

y la envuelve un desconcierto religioso por este Dios mudo,

por este niño que le infunde un cierto temor.

 

En algún momento, todas las madres quedan un poco confundidas delante de ese rebelde fragmento de su carne que es su hijo,

y se sienten exiliadas delante de esta nueva vida

hecha de su propia vida,

habitada por pensamientos que le son ajenos.

 

Pero ningún niño ha sido arrancado tan cruel y radicalmente de su madre.

Porque es Dios

y supera todo lo que ella se podría imaginar.

 

Pero yo pienso que hay otros momentos, rápidos y fugaces, en los que ella siente a la vez que el Cristo es su hijo,

su pequeño,

y que es Dios.

 

Lo mira y piensa:

 

Este Dios es mi niño.

Esta carne  divina es mi carne.

Está hecho de mí,

tiene mis ojos

y la forma de su boca es la forma de la mía.

 

Se me asemeja,

es Dios y se me asemeja.

 

Y ninguna mujer ha tenido la suerte de su Dios para ella sola.

Un Dios pequeñísimo para estrechar entre los brazos y cubrir de besos,

un Dios todo calientito que sonríe y que respira,

un Dios que se puede tocar y que se ríe.

Y es en esos momentos que si yo fuera un pintor pintaría a María.

 

La Palabra de la Virgen: Mujer de lo inaudito

La Palabra de la Virgen: Mujer de lo inaudito

Sábado 31º del tiempo ordinario

“María reflexiona (dialoga consigo misma) sobre lo que podía significar el saludo del mensajero de Dios. así aparece ya aquí un rasgo característico de la imagen de la madre de Jesús, un rasgo que encontramos otras dos veces en el evangelio en situaciones análogas: el confrontarse interiormente con la Palabra (Cf: Lc 2,19. 51)

Ella no se detiene ante la primera inquietud por la cercanía de Dios a través de su ángel, sino que trata de comprender. maría se muestra, por tanto, como una mujer valerosa, que incluso ante lo inaudito mantiene el autocontrol. al mismo tiempo es presentada como una mujer de gran interioridad, que une el corazón y la razón y trata de entender el contexto, el conjunto del mensaje de Dios. de este modo, se convierte en imagen de la Iglesia que reflexiona sobre la Palabra de Dios, trata de comprenderla en su totalidad y guarda el don en su memoria”.

Joseph Ratzinger 

La infancia de Jesús