Publicado en Christian Díaz Yepes

La Palabra del domingo: ¿Dónde están tus frutos?

La Palabra del domingo: ¿Dónde están tus frutos?

3º domingo de Cuaresma

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Del evangelio según san Lucas:

En una ocasión, se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los galileos cuya sangre vertió Pilato con la de los sacrificios que ofrecían. Jesús contestó:
-“¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás galileos, porque acabaron así? Os digo que no; y, si no os convertís,
todos pereceréis lo mismo. Y aquellos dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé, ¿pensáis que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera.”
Y les dijo esta parábola: “Uno tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró.
Dijo entonces al viñador: “Ya ves: tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a ocupar terreno en balde?
Pero el viñador contestó: “Señor, déjala todavía este año; yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto. Si no, la cortas”.

Palabra del Señor

 

Meditación:

Nos estremecemos al recibir estas palabras de Jesús. El mismo Señor de la misericordia a la vez nos exige una vida radical. No basta con pensar que Dios perdona todo y tendrá piedad de nosotros. Tampoco es cierto creer que son tan grandes nuestras culpas que ya no merecemos una oportunidad y tenemos que cargar por siempre con el peso de la desdicha. Démonos cuenta de que Él continuamente nos da oportunidades de conocer su amor y vivir en esa libertad, como el que siembra una higuera en su campo esperando que dé frutos.

¿Vivo una religiosidad despreocupada, sin verdadero compromiso con sus exigencias?

Jesús dirige la parábola de la higuera estéril a judíos piadosos que se preguntaban por qué Dios parecía no proteger a su pueblo en algunas ocasiones. Entonces lo resolvían con el argumento de la retribución: si te portas bien, Dios te ayuda y prosperas, pero si te va mal es porque estarás pagando alguna culpa propia o de tus antepasados. Con ello se justificaban bajo cierta religiosidad las desigualdades de la sociedad, donde unos pocos gozaban de grandes privilegios por su linaje, cargos y una religión de apariencias, mientras muchos permanecían señalados bajo el estigma de la culpa. Pero ¿dónde quedaría entonces el perdón de Dios, que siempre va unido a la libertad y una nueva oportunidad para el hombre? Porque la culpabilidad hunde y detiene, a la vez que cierra las puertas a la esperanza. Jesús nos enseña en cambio a asumir la responsabilidad, que implica conciencia, decisión de reparar el daño y avanzar. Un Dios justiciero  no puede ser fuente de vida y libertad. En cambio, un Padre procura siempre que sus hijos avancen hacia la plenitud de sus vidas.

Reflexionemos cuántas veces nos acercamos a Dios con una mentalidad justiciera. ¿Cuántas veces utilizo mis culpas pasadas para no cambiar y justificar una vida estéril?

Este evangelio es también buena noticia porque nos sacude y pone en alerta nuestros sentidos espirituales. La conclusión de la parábola deja abierta la última oportunidad que el dueño de la viña, que representa a Dios, concede a su higuera para que empiece a dar frutos. Aparece así su misericordia  como esa última oportunidad que no se puede desaprovechar. Hoy esta Cuaresma es esa oportunidad para nosotros. No dejemos para luego lo que Dios nos exige ahora.

¿Estoy dando los frutos de vida que Dios espera de mí? ¿Qué propósito me hago para aprovechar la oportunidad de este tiempo?

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Autor:

Sacerdote y poeta. Nacido en Caracas, Venezuela, en 1980. Estudió Artes, Filosofía y Teología. Ordenado sacerdote para la Arquidiócesis de Caracas en el 2007. Premio Nacional de Poesía Juvenil del Ateneo de Caracas y la Casa de la Poesía de Caracas (1996). A los 19 años su libro "Las Ruedas" fue seleccionado en concurso y publicado por Monte Ávila Editores Latinoamericana (1999). En el 2004 la Casa Nacional de las Letras Andrés Bello publicó su libro "Una Barca. Ha publicado y recitado en países como Estados Unidos, Italia, Suiza, Brasil y Siria. Su poesía ha sido traducida al Inglés, al Italiano y el Árabe. Premio Trípode de literatura cristiana por su libro de espiritualidad "Beber de la fuente de la paz" (Caracas, 2009, Madrid, 2014). También ha sido nominado para recibir el Premio Mundial de Poesía Mística (Roma, 2010). En 2018 recibió el grado de Doctor en Teología por la Universidad San Dámaso de Madrid, donde actualmente reside. Ejerce su labor pastoral en el la parroquia La Asunción de Torrelodones.

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