Publicado en Christian Díaz Yepes

La Palabra del domingo: Mar adentro

La Palabra del domingo: Mar adentro

5º domingo del tiempo ordinario

compasión

Del evangelio según san Lucas (5,1-11):

En aquel tiempo, la gente se agolpaba en torno a Jesús para oír la palabra de Dios. Estando él de pie junto al lago de Genesaret, vio dos barcas que estaban en la orilla; los pescadores, que habían desembarcado, estaban lavando las redes.
Subiendo a una de las barcas, que era la de Simón, le pidió que la apartara un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente.
Cuando acabó de hablar, dijo a Simón:
«Rema mar adentro, y echad vuestras redes para la pesca».
Respondió Simón y dijo:
«Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos recogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes».
Y, puestos a la obra, hicieron una redada tan grande de peces que las redes comenzaban a reventarse. Entonces hicieron señas a los compañeros, que estaban en la otra barca, para que vinieran a echarles una mano. Vinieron y llenaron las dos barcas, hasta el punto de que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se echó a los pies de Jesús diciendo:
«Señor, apártate de mí, que soy un hombre pecador».
Y es que el estupor se había apoderado de él y de los que estaban con él, por la redada de peces que habían recogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón.
Y Jesús dijo a Simón:
«No temas; desde ahora serás pescador de hombres».
Entonces sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron.

Palabra del Señor

Meditación:

El asombro se había apoderado de pedro y los demás discípulos…” La maravilla, el asombro, es la experiencia fundamental que el verdadero adorador de Dios está llamado a vivir. Jesús no se contenta con haberse mostrado a Simón como un líder cautivante para seguir. Él es más que otro profeta o el Mesías terrenal como lo esperaba su pueblo. Por eso ahora les cambia todos los esquemas, y lo hace  mostrando lo sorprendente y abundante de Dios. Porque Él da y quiere darse a nosotros sin medida, en abundancia. Somos nosotros los que tantas veces le ponemos límites a su generosidad.
 

¿Cuál ha sido mi experiencia personal del primer estupor ante Dios? ¿Vivo mi relación con Él como un continuo maravillarme y abrirme a sus sorpresas? 

Jesús sorprende porque nos sale al encuentro allí donde gastamos nuestras vidas. No hay que escalar el cielo ni hacer cosas muy extrañas para alcanzarle.  Él viene donde estamos nosotros, a nuestro día a día. Pero a la vez, nos hace ir más allá de nuestros propios límites, rutinas y esquemas. Por eso le dice a Pedro que reme mar adentro y así lleva  su plenitud lo que ya realizaba. También nuestras búsquedas, fatigas y esperanzas pueden ser el escenario y la ocasión para descubrir su presencia si estamos atentos a escuchar a Jesúa que nos invita a ir más allá, a aventurarnos hacia lo profundo de nosotros mismos y del valor de cada persona que él nos hace encontrar. 

 

En un momento de silencio pido a Dios que me muestre mis aguas más profundas a las que él me invita. 

 

Apártate de mí,  que soy un pecador”. Es el movimiento natural del corazón humano, herido y falible, ante la pureza y trascendencia de Dios. Pero la Buena y gran Noticia del evangelio es que Él no menoscaba ante nuestra imperfección, sino que nos levanta, transforma, dándonos una nueva existencia: “No temas, en adelante serás pescador de hombres”. Como a Simón Pedro, pescador insatisfecho pero también abierto a la invitación de Dios, también Jesús quiere convertirnos a nosotros en pescadores de vidas. Que no nos frene la conciencia de nuestra propia imperfección, pues muchas veces puede ser la excusa de quedarnos mirándonos únicamente a nosotros mismos y no mejorar.

Entablo un diálogo personal con Jesús que me invita a ir más allá de mis límites y llenar de vida cuanto hago. Le pido valentía y confianza para ir a lo profundo de mí mismo y de Él.

Autor:

Sacerdote y poeta. Nacido en Caracas, Venezuela, en 1980. Estudió Artes, Filosofía y Teología. Ordenado sacerdote para la Arquidiócesis de Caracas en el 2007. Premio Nacional de Poesía Juvenil del Ateneo de Caracas y la Casa de la Poesía de Caracas (1996). A los 19 años su libro "Las Ruedas" fue seleccionado en concurso y publicado por Monte Ávila Editores Latinoamericana (1999). En el 2004 la Casa Nacional de las Letras Andrés Bello publicó su libro "Una Barca. Ha publicado y recitado en países como Estados Unidos, Italia, Suiza, Brasil y Siria. Su poesía ha sido traducida al Inglés, al Italiano y el Árabe. Premio Trípode de literatura cristiana por su libro de espiritualidad "Beber de la fuente de la paz" (Caracas, 2009, Madrid, 2014). También ha sido nominado para recibir el Premio Mundial de Poesía Mística (Roma, 2010). En 2018 recibió el grado de Doctor en Teología por la Universidad San Dámaso de Madrid, donde actualmente reside. Ejerce su labor pastoral en el la parroquia La Asunción de Torrelodones.

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