Publicado en Christian Díaz Yepes

La Palabra del domingo: cortar para amar

La Palabra del domingo: cortar para amar

Domingo 26º del tiempo ordinario

 pino

Del evangelio según san Marcos (9,38-43.45.47-48):

En aquel tiempo, Juan dijo a Jesús: «Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre y se lo hemos prohibido, porque no es de nuestro grupo.»
Jesús replicó: «No se lo prohibáis, porque nadie que haga un milagro en mi nombre puede luego hablar mal de mí. Pues el que no está contra nosotros está a favor nuestro.

Os aseguro que el que os dé a beber un vaso de agua porque sois del Mesías no quedará sin recompensa.

Al que sea ocasión de pecado para uno de estos pequeños que creen en mí, más le valdría que le colgaran del cuello una piedra de molino y lo echaran al mar. Y si tu mano es ocasión de pecado para ti, córtatela. Más te vale entrar manco en la vida, que ir con las dos manos al fuego eterno que no se extingue. Y si tu pie es ocasión de pecado para ti, córtatelo. Más te vale entrar cojo en la vida, que ser arrojado con los dos pies al fuego eterno. Y si tu ojo es ocasión de pecado para ti, sácatelo. Más te vale entrar tuerto en el reino de Dios que ser arrojado con los dos ojos al fuego eterno, donde el gusano que roe no muere y el fuego no se extingue.»

Palabra del Señor

 

Comentario:

Atención y tentación, serían las dos palabras que sostienen este evangelio. Atención a nuestra llamada al reino de Dios y tentación de buscar las amenazas fuera de nosotros mismos. Jesús previene a sus discípulos contra la continua tendencia de acusar a los demás como enemigos y corruptores de la propia identidad y la propia misión. Él les enseña a cuidar la propia coherencia y radicalidad porque es allí donde se juega nuestro bien más alto y de donde sacamos las fuerzas para superar toda dificultad exterior.

¿Cómo me relaciono con los que me son distintos? ¿Les veo como amenazas o como oportunidades para aprender y crecer?

“El infierno son los demás”, sentenció J.P.Sartre. Es el individualismo moderno llevado al extremo, la inmadura acusación de los otros para no asumir la propia responsabilidad. Pero a los discípulos de Jesús ya les pasaba lo mismo. Preferían acusar a los de fuera en vez de mirar hacia adentro de sí mismos, donde había tanto por purificar. Es lo mismo que le pasa al trabajador que culpa al jefe de sus propias mediocridades, la mujer que culpa al marido de su frustración, el hijo que culpa a los padres de su falta de valor. El mensaje de Jesús, en cambio, es radical, por eso nos hace poner atención a la raíz de lo que somos y hacemos mirando hacia nosotros mismos y purificándonos de todo aquello que contradice nuestra vocación a una vida plena: miedos, falta de fe, mezquindades, vicios. Los grandes hombres y mujeres de la historia no han vivido en condiciones más favorables que las nuestras, sino que han transformado su adversidad en oportunidad para crecer y amar.

Reflexiona acerca de las actitudes, vicios y comportamientos que debes cortar para entrar desde ya en la libertad del reino de Dios

La llamada de Jesús no es a mutilar o frustrar nuestra vida. Cuando él nos pide ofrecerle algo, es para darnos mucho más. Cuando el árbol es podado, puede crecer más fuerte y dar más fruto. Cuando el hombre es probado, sucede igual. Se trata de cortar para amar, para hacernos más libres. Hoy, una vez más, el Evangelio nos mueve a prescindir de lo que nos sobra y frena para alcanzar así la libertad de lo esencial.

Sí, Jesús, reconozco que cargo con muchas cosas que me obstaculizan en mi avanzar hacia la plenitud de la vida que tú me ofreces. Que que con mi ojo miro lo falso, que encamino mis pies por sendas erradas, que ocupo mis manos en lo que no da vida a nadie. Hoy te ofrezco lo que soy y me comprometo a dejarme purificar por ti. Límpiame de lo que me daña a mí y a otros. Que me encamine con pasos firmes hacia la libertad que tú nos has ganado. Amén.

 

 

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Autor:

Sacerdote y poeta. Nacido en Caracas, Venezuela, en 1980. Estudió Artes, Filosofía y Teología. Ordenado sacerdote para la Arquidiócesis de Caracas en el 2007. Premio Nacional de Poesía Juvenil del Ateneo de Caracas y la Casa de la Poesía de Caracas (1996). A los 19 años su libro "Las Ruedas" fue seleccionado en concurso y publicado por Monte Ávila Editores Latinoamericana (1999). En el 2004 la Casa Nacional de las Letras Andrés Bello publicó su libro "Una Barca. Ha publicado y recitado en países como Estados Unidos, Italia, Suiza, Brasil y Siria. Su poesía ha sido traducida al Inglés, al Italiano y el Árabe. Premio Trípode de literatura cristiana por su libro de espiritualidad "Beber de la fuente de la paz" (Caracas, 2009, Madrid, 2014). También ha sido nominado para recibir el Premio Mundial de Poesía Mística (Roma, 2010). En 2018 recibió el grado de Doctor en Teología por la Universidad San Dámaso de Madrid, donde actualmente reside. Ejerce su labor pastoral en el la parroquia La Asunción de Torrelodones.

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