La Palabra de hoy: Dar la vida

La Palabra de hoy: Dar la vida

29 de agosto: Martirio de san Juan Bautista

† Lectura del santo Evangelio

según san Marcos (6, 14-29)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, como la fama de Jesús se había extendido tanto, llegó a oídos del rey Herodes el rumor de que Juan el Bautista había resucitado y sus poderes actuaban en Jesús. Otros decían que era Elías; y otros, que era un profeta, comparable a los antiguos. Pero Herodes insistía: “Es Juan, a quien yo le corté la cabeza, y que ha resucitado”.

Herodes había mandado apresar a Juan y lo había metido y encadenado en la cárcel. Herodes se había casado con Herodías, esposa de su hermano Filipo, y Juan le decía:

“No te está permitido tener por mujer a la esposa de tu hermano”. Por eso Herodes lo mandó encarcelar.

Herodías sentía por ello gran rencor contra Juan y quería quitarle la vida; pero no sabía cómo, porque Herodes miraba con respeto a Juan, pues sabía que era un hombre recto y santo, y lo tenía custodiado. Cuando lo oía hablar, quedaba desconcertado, pero le gustaba escucharlo.

La ocasión llegó cuando Herodes dio un banquete a su corte, a sus oficiales y a la gente principal de Galilea, con motivo de su cumpleaños. La hija de Herodías bailó durante la fiesta y su baile les gustó mucho a Herodes y a sus invitados. El rey le dijo entonces a la joven: “Pídeme lo que quieras y yo te lo daré”.

Y le juró varias veces: “Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino”.

Ella fue a preguntarle a su madre: “¿Qué le pido?”

Su madre le contestó:

“La cabeza de Juan el Bautista”.

Volvió ella inmediatamente junto al rey y le dijo: “Quiero que me des ahora mismo, en una charola, la cabeza de Juan el Bautista”.

El rey se puso muy triste, pero debido a su juramento y a los convidados, no quiso desairar a la joven, y enseguida mandó a un verdugo que trajera la cabeza de Juan. El verdugo fue, lo decapitó en la cárcel, trajo la cabeza en una charola, se la entregó a la joven y ella se la entregó a su madre.

Al enterarse de esto, los discípulos de Juan fueron a recoger el cadáver y lo sepultaron.

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

 

Comentario:

El relato de la muerte atroz de Juan el Bautista nos dificulta ver la realidad más profunda que le subyace: Juan es asesinado porque su predicación causa escándalo para quien vive en la injusticia y el pecado. Él asume este mensaje hasta sus últimas consecuencias, y así se muestra definitivamente como el precursor del Mesías. También nosotros cuando asumimos el Evangelio con toda su radicalidad, nos volvemos precursores de la presencia de Cristo entre los hombres. Este es un llamado que implica la determinación de quien está dispuesto a entregar su propia vida por el mensaje de la santidad y de la gracia.

¿Qué puedo hacer hoy para que mi anuncio del evangelio sea cada  vez más coherente y radical?

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