Publicado en Palabra de Vida - Chiara Lubich

Palabra de vida de mayo 2013

Palabra de vida de mayo 2013

 

Queridos amigos,

les envío la Palabra de Vida de Chiara Lubich para este mes de mayo. Una vez más, este breve texto nos propone un desafío que nos deslumbra por su sencillez y por la altura espiritual a la que lleva. Al leerla hoy me doy cuenta de cuánto necesito crecer todavía en la confianza en mi Padre Dios, cuántas veces me quedo corto al no abandonarme a su providencia. Confío en que con su gracia este mes vendrá cargado de oportunidades para poner en práctica la Palabra que se nos propone y poder así dar los pasos que necesitamos para ir más confiadamente hacia Él.

¡Que sea así para todos!

 

Palabra de vida 

 

Versión PDF: PDVMayo2003

 

diezmo

 
«Dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante» (Lc 6, 38)


¿Alguna vez te ha sucedido que has recibido un regalo de un amigo y has sentido la necesidad de corresponder? ¿Y de hacerlo no para pagar una deuda, sino más bien por auténtico amor agradecido? Seguro que sí.

Si esto te sucede a ti, imagínate a Dios, a Dios que es Amor.

Él siempre responde a cualquier regalo que hagamos a nuestro prójimo en nombre de Él. Es una experiencia que los cristianos verdaderos viven muy a menudo. Y cada vez es una sorpresa: nunca llegamos a acostumbrarnos a la inventiva de Dios. Podría ponerte mil, diez mil ejemplos; podría escribir un libro. Así verías cuán cierta es esa imagen: «os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante», que indica la abundancia con que Dios corresponde, su magnanimidad.

«Dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante».

«Ya había caído la noche sobre Roma. Y en aquel pequeño semisótano el grupito de chicas que querían vivir el Evangelio se estaban dando las buenas noches. Pero sonó el timbre. ¿Quién sería a esas horas? Delante de la puerta había un hombre presa del pánico, desesperado: al día siguiente lo iban a desahuciar junto con su familia por no pagar el alquiler. Las chicas se miraron y, sin decirse nada, abrieron el cajón donde habían guardado en varios sobres lo que quedaba de sus sueldos y un depósito para los recibos del gas, del teléfono y de la luz. Se lo dieron todo a aquel hombre sin hacer razonamientos, y esa noche durmieron felices. Ya pensaría alguien en ellas. Pero aún no había amanecido cuando sonó el teléfono: “Voy ahora mismo en un taxi”, dijo la voz del hombre. Asombradas de que eligiese ese medio de transporte, las chicas lo esperaron. La cara del visitante indicaba que algo había cambiado: “Ayer por la noche, nada más volver a casa, me encontré con que había recibido una herencia que nunca habría imaginado. Y pensé que tenía que daros la mitad”. Era exactamente el doble de lo que habían dado generosamente».

«Dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante».

¿No te ha pasado también a ti? Si no es así, recuerda que hay que dar desinteresadamente, sin esperar nada a cambio, a cualquiera que pida.

Haz la prueba. Pero no lo hagas para comprobar el resultado, sino porque amas a Dios.

Me dirás: «Si yo no tengo nada».

No es verdad. Si queremos, tenemos tesoros inagotables: nuestro tiempo libre, nuestro corazón, nuestra sonrisa, nuestro consejo, nuestra cultura, nuestra paz, nuestra palabra para convencer a quien tiene de que dé a quien no tiene…

Me dirás entonces: «No sé a quién dar».

Mira alrededor de ti: ¿te acuerdas de aquel enfermo hospitalizado, de esa señora viuda siempre sola, de aquel compañero tan deprimido por los suspensos, de aquel joven sin trabajo, siempre tan triste, de tu hermano pequeño, que necesita ayuda, de ese amigo que está en la cárcel, de ese aprendiz inseguro? Cristo te espera en ellos.

Adopta ese comportamiento nuevo del cristiano que rezuma en todo el Evangelio y que es lo opuesto a encerrarse en uno mismo y a preocuparse. Renuncia a depositar tu seguridad en los bienes de la tierra y apóyate en Dios. Ahí se verá tu fe en Él, que pronto será confirmada por el regalo que Él te hará a su vez.

Como es lógico, Dios no se comporta así para enriquecerte o enriquecernos, sino para que otros, muchos otros, al ver los pequeños milagros que cosecha nuestro dar, hagan lo mismo.

Lo hace porque cuanto más tengamos, más podremos dar, y para que –como auténticos administradores de los bienes de Dios– pongamos todo en circulación en la comunidad que nos rodea, de modo que se pueda decir, como de la primera comunidad de Jerusalén: «Entre ellos no había necesitados» (Hch 4, 34).

¿No te parece que con ello contribuyes a dar un alma firme a la revolución social que el mundo espera?

«Dad y se os dará». Naturalmente, Jesús se refería en primer lugar a la recompensa que tendremos en el Paraíso, pero todo lo que sucede en esta tierra es ya preludio y garantía de aquélla.

Chiara Lubich

Comentada en 1978 y publicada en Ciudad Nueva 6/1978, pp. 16-17 y 10/2008, pp. 22-23.

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Autor:

Sacerdote y poeta. Nacido en Caracas, Venezuela, en 1980. Estudió Artes, Filosofía y Teología. Ordenado sacerdote para la Arquidiócesis de Caracas en el 2007. Premio Nacional de Poesía Juvenil del Ateneo de Caracas y la Casa de la Poesía de Caracas (1996). A los 19 años su libro "Las Ruedas" fue seleccionado en concurso y publicado por Monte Ávila Editores Latinoamericana (1999). En el 2004 la Casa Nacional de las Letras Andrés Bello publicó su libro "Una Barca. Ha publicado y recitado en países como Estados Unidos, Italia, Suiza, Brasil y Siria. Su poesía ha sido traducida al Inglés, al Italiano y el Árabe. Recientemente ha merecido el Premio Trípode de literatura cristiana por su libro de espiritualidad "Beber de la fuente de la paz". También ha sido nominado para recibir el Premio Mundial de Poesía Mística (Roma, 2010). Actualmente ejerce su labor pastoral en el la parroquia La Anunciación del Señor de La Boyera, Caracas, y la docencia en el Seminario Mayor Arquidiocesano de Caracas.

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