Publicado en Espiritualidad cristiana, Palabra de Vida - Chiara Lubich

PALABRA DE VIDA DE NOVIEMBRE

PALABRA DE VIDA DEL MES DE NOVIEMBRE

 

Queridos amigos,

¿Cómo han pasado el mes de octubre? ¿Qué tan bien hemos vividos todas esas oportunidades de “echar las redes”, inspirados por la Palabra del mes?

Ahora iniciamos noviembre, un mes que se abre con la hermosísima festividad de Todos los Santos, la cual llena de esperanza nuestras vidas que buscan a Dios y nos hacen asumir con renovado empeño nuestro camino a la santidad. No dejemos que las tergiversaciones de un mundo sinsentido nos confundan a la hora de celebrar esta fiesta. Mañana, día 2, recordaremos con esperanza y amor a todos nuestros difuntos, para los cuales pedimos que puedan ya contemplar la gloria de Dios nuestro Padre.

Durante el mes de noviembre las lecturas diarias nos irán acercando a las realidades últimas de la vida: la Eternidad, el Juicio de Dios, el Cielo. Así concluiremos este Año Litúrgico en que hemos venido leyendo -¡Y viviendo!- el Evangelio de Marcos. Estamos en  buen tiempo para apresurarnos en completar lo que aún pueda estar faltando en nuestra viviencia continua de la Palabra de Dios. Llegaremos a final de este tiempo diciendo: ¡Lo logramos, Señor, lo logramos contigo!.

 

Ahora compartimos algunas EXPERIENCIAS tratando de practicar la Palabra de Vida de octubre “en tu Palabra, echaré las redes”:

  • La semana pasada y esta, cuando sonaba el despertador, era cuando mejor y más profundamente estaba durmiendo; así que, saludo al Señor, y recordando la PdV, le digo: “patada a la sábana es el modo de echar las redes, así que… ¡en tu Palabra…!, y sin remolonear”. ¡Y empezaba con alegría verdadera la jornada! Estos dos meses y medio he tratado de “vencerme” en varias cosas. Y, gracias a Dios, muy bien. Estos días, en cambio, me venía la tentación de “flojear”, el cansancio… Pero, de nuevo, el recordar la PdV me ha hecho tratar de no perder altura en el vuelo. Me encuentro contento y en paz, ¡y sabiendo que no me puedo fiar de mí mismo, sino de Él!

 

  • …a veces me cuesta mucho trabajo pedir algún permiso, y cuando lo hago, me pongo muy nervioso, porque no sé cómo decirlo. En esta ocasión quería asistir a una conferencia sobre el amor humano en Juan Pablo II. Entonces me acordé de la palabra de Vida, y dije: “Señor, en tu nombre echaré las redes y, si no sale para delante, es que no es tu voluntad”; así que me dirigí a mi jefe y dije directamente lo que quería. El inconveniente es que perdía una hora de clase, además de alguna otra actividad…, pero no pedía nada imposible porque otros compañeros ya lo habían hecho antes. La respuesta fue negativa… pero el Señor supo colmar mi deseo por sus caminos: la clase que me hubiera perdido, me resultó bellísima; y por otro lado, el Señor me puso el texto de la conferencia en mis manos… ¡¡directamente de las del ponente…!!

 

  • La semana pasada empecé con un grupo reducido de catequesis, que van a recibir la formación para, en el año próximo, si Dios quiere, entren en la comunidad, ¡¡¡qué ilusión!!! Cuando me lo comentó el párroco, pensé en todas las dificultades que conllevaba: ¿yo, dar catequesis?; yo, que cada día descubro algo nuevo (Jesús todo lo hace nuevo, cada día, cada hora, cada segundo); yo, que no soy ejemplo de nada, ni testimonio, ¿cómo hacerlo? Se me venían a la cabeza las palabras de Pedro: “apártate de mí que soy un pecador”; pero después venían las otras de Jesús: “no te preocupes, Pedro, yo os haré pescadores de hombres”. Es verdad: uno debe confiarse en el Señor, “echar las redes”, a pesar de sus limitaciones, o mejor dicho, por ellas debemos echar las redes, abandonándonos en Él, confiar en Él. Tantas veces uso mi lógica en vez de pensar que el Señor tiene una lógica distinta, nueva, radical, bella. Al final la catequesis fue hermosa, ¡cuántos adjetivos me salen!, ¡qué momentos viví con esos pequeños! Como siempre que dudo de mis posibilidades, debo ponerme en manos de Dios, para quien “nada es imposible”, y al final Él me da el ciento por uno. Sólo puedo dar gracias al Señor…

Y ahora la Palabra de Vida…

 

PALABRA DE VIDA – noviembre 2012

 

«Respondió Jesús y le dijo:

“el que me ama guardará mi palabra,

y mi Padre lo amará,

y vendremos a él y haremos morada en él”»

(Jn 14, 23).

 

Jesús está dirigiendo a los discípulos sus importantes e intensas palabras de despedida y, entre otras cosas, les asegura que lo volverán a ver porque se manifestará a quienes lo aman.

Judas, no el Iscariote, le pregunta por qué se manifestará a ellos y no en público. El discípulo deseaba una gran manifestación externa de Jesús que pudiera cambiar la historia y ser más útil, según él, para la salvación del mundo. Los apóstoles pensaban que Jesús era el profeta tan esperado de los últimos tiempos, el cual aparecería revelándose a la vista de todos como el Rey de Israel y, poniéndose al frente del pueblo de Dios, instauraría definitivamente el Reino del Señor.

Jesús, en cambio, contesta que su manifestación no sería ni espectacular ni externa. Sería una sencilla, extraordinaria “venida” de la Trinidad al corazón del fiel, que se hace realidad donde hay fe y amor.

Con esta respuesta Jesús precisa de qué modo Él permanecerá presente entre los suyos después de su muerte y explica cómo será posible tener contacto con Él.

 

«Respondió Jesús y le dijo: “el que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él”».

 

Así pues, su presencia se puede realizar ya desde ahora en los cristianos y en medio de la comunidad; no es necesario esperar al futuro. El templo que la acoge no es tanto el que está hecho de paredes, sino el corazón mismo del cristiano, que se convierte así en el nuevo sagrario, en la morada viva de la Trinidad.

 

«Respondió Jesús y le dijo: “el que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él”».

 

Pero ¿cómo el cristiano puede llegar a tanto? ¿Cómo ser portador de Dios mismo? ¿Cuál es el camino para entrar en esta profunda comunión con Él?

Es el amor a Jesús.

Un amor que no es mero sentimentalismo, sino que se traduce en vida concreta y, de un modo más preciso, en guardar su Palabra.

A este amor del cristiano, verificado por los hechos, Dios responde con su amor: la Trinidad viene a habitar en él.

 

«Respondió Jesús y le dijo: “el que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él”».

 

…guardará mi palabra”. Y ¿cuáles son las palabras que el cristiano está llamado a guardar?

En el Evangelio de Juan, “mis palabras” son muchas veces sinónimo de “mis mandamientos”. El cristiano, por lo tanto, está llamado a cumplir los mandamientos de Jesús. Pero éstos no se deben entender como un catálogo de leyes. Es necesario, más bien, verlos todos sintetizados en lo que Jesús quiso mostrar con el lavatorio de los pies: el mandamiento del amor recíproco. Dios pide a cada cristiano que ame al otro hasta la donación completa de sí mismo, como Jesús ha enseñado y ha hecho.

 

«Respondió Jesús y le dijo: “el que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él”».

 

Y entonces, ¿cómo vivir bien esta Palabra? ¿Cómo llegar hasta el punto en que el Padre mismo nos ame y la Trinidad habite en nosotros?

Poniendo en práctica con todo nuestro corazón, con radicalidad y perseverancia el amor recíproco entre nosotros.

En esto, principalmente, el cristiano encuentra también el camino de esta profunda ascética cristiana que el Crucificado exige de él. Es precisamente el amor recíproco el que hace que florezcan en su corazón las distintas virtudes y es con él como se puede corresponder a la llamada a la propia santificación.

Chiara Lubich

 

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Autor:

Sacerdote y poeta. Nacido en Caracas, Venezuela, en 1980. Estudió Artes, Filosofía y Teología. Ordenado sacerdote para la Arquidiócesis de Caracas en el 2007. Premio Nacional de Poesía Juvenil del Ateneo de Caracas y la Casa de la Poesía de Caracas (1996). A los 19 años su libro "Las Ruedas" fue seleccionado en concurso y publicado por Monte Ávila Editores Latinoamericana (1999). En el 2004 la Casa Nacional de las Letras Andrés Bello publicó su libro "Una Barca. Ha publicado y recitado en países como Estados Unidos, Italia, Suiza, Brasil y Siria. Su poesía ha sido traducida al Inglés, al Italiano y el Árabe. Recientemente ha merecido el Premio Trípode de literatura cristiana por su libro de espiritualidad "Beber de la fuente de la paz". También ha sido nominado para recibir el Premio Mundial de Poesía Mística (Roma, 2010). Actualmente ejerce su labor pastoral en el la parroquia La Anunciación del Señor de La Boyera, Caracas, y la docencia en el Seminario Mayor Arquidiocesano de Caracas.

2 comentarios sobre “PALABRA DE VIDA DE NOVIEMBRE

  1. Querido Padre Cristian, es imposible no creer en el Señor! El leer su escrito me ha llegado a lo más profundo del alma, especialmente en estos momentos difíciles en mi vida personal. Que Dios lo cuide siempre; saludos cariñosos, Anna Francisca

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