Posteado por: Christian Díaz Yepes | junio 1, 2012

El valor del ahora mismo

El valor del ahora mismo

Revista “Palabra y Vida”,

Caracas, mayo 2012

                Recientemente encontré en los Jardines Topotepuy, en El Hatillo,  un instrumento maravilloso: un reloj de sol. Por un rato estuve contemplando sus partes y signos tan arcanos. Me dio la oportunidad de reflexionar sobre el tiempo de la vida y lo que hacemos con él. En la parte inferior de la circunferencia del reloj pude notar cómo la sucesión de las horas se suspendía en un vacío correspondiente a la noche, en el cual se ubicaban dos palabras latinas que le dieron el sentido a mi reflexión: Carpe diem.

Recordé que el poeta romano Horacio (siglo I) fue el autor de la sentenciaCarpe diem, la cual se encuentra al inicio de sus famosas Odas (I, 11). Estas palabras significan Aprovecha el día cuida tu tiempo, y han resonado a través de los siglos en la conciencia de tantos hombres y mujeres de valor. Carpe diem, me dije a mí mismo… ¡Cuánta falta nos hace recordar este desafío!

Cada día pasa con la sucesión de sus horas, como la sombra de ese reloj solar que va cubriendo con su oscuridad nuestra existencia. Los griegos identificaron el tiempo con el dios Cronos, que fue devorando uno a uno a sus hijos antes de que pudieran crecer. Qué imagen tan dura para representar lo que el tiempo es capaz de hacer con nuestras vidas: es como un padre que nos hace existir, pero nos consume antes de que seamos lo suficientemente maduros. Esta fatalidad, sin embargo, no tiene sentido cuando vivimos en la libertad cristiana.

“Al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo nacido de mujer…” nos dice la Carta a los Gálatas (4, 4). La venida de Cristo a nuestro mundo ha supuesto el llevar a plenitud todo tiempo. El curso fluctuante de la historia de los hombres ha alcanzado su sentido. Ya no hay nada más que esperar. Cuando respondemos sinceramente al llamado de Cristo que nos invita a seguirle, también nuestra existencia toma parte de esa plenitud que se ha desencadenado sobre el mundo, nuestra vida entra en la dimensión de la eternidad y cada una de nuestras acciones puede manifestarla. Carpe diem, recordé: Viviendo cada momento con sentido pleno también nosotros nos mantenemos en ese “tiempo absoluto” en el que Cristo nos invita a vivir: “No se preocupen por el día de mañana, pues ése traerá sus propios afanes. A cada día le bastan sus propios problemas” (Mateo 6, 34).

La pieza fundamental del reloj solar es la señal erguida hacia el norte que se llama “gnomo” o “indicador”. Sobre ella va desplazándose el sol arrojando una sombra cada vez más grande sobre la circunferencia de sus horas. Sin embargo, el gnomo no cambia de lugar, sino que permanece firme apuntando hacia el norte. Cuando vivimos continuamente inciertos sobre lo que vendrá o agobiados por lo que pasó corremos el riesgo de que se nos escape el tiempo de las manos. Nuestra vida puede llegar a ser todo eso que pasaba mientras se perdía nuestra mirada en tantas otras cosas. En cambio, si vivimos día a día concentrados en el presente, nos mantenemos como el indicador sobre el cual pasan los movimientos del sol y de sus horas mientras él permanece firme…

No  perdamos el norte, sigamos la enseñanza de Jesús y seamos nosotros los que marquemos rumbo al tiempo. ¡Carpe diem! repitámonos a nosotros mismos cuando advirtamos que divagamos en suposiciones inciertas sobre el futuro o en lamentaciones sobre el pasado. ¡Carpe diem! digámonos ahora mismo y dispongámonos a llenar de sentido el momento presente que tenemos que aprovechar.

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Posteado por: Christian Díaz Yepes | junio 1, 2012

La Palabra de hoy: Generar frutos

La Palabra de hoy: Generar frutos

Viernes VIII del tiempo ordinario

† Lectura del santo Evangelio

según san Marcos (11, 11-26)

Gloria a ti, Señor.

Después de haber sido aclamado por la multitud, Jesús entró en Jerusalén, fue al templo y miró todo lo que en él sucedía; pero como ya era tarde, se marchó a Betania con los Doce.

Al día siguiente, cuando salieron de Betania, sintió hambre. Viendo a lo lejos una higuera con hojas, Jesús se acercó a ver si encontraba higos; pero al llegar, sólo encontró hojas, pues no era tiempo de higos. Entonces le dijo a la higuera: “Que nunca jamás coma nadie frutos de ti”. Y sus discípulos lo estaban oyendo.

Cuando llegaron a Jerusalén, entró en el templo y se puso a arrojar de ahí a los que vendían y compraban; volcó las mesas de los que cambiaban dinero y los puestos de los que vendían palomas; y no dejaba que nadie cruzara por el templo cargando cosas. Luego se puso a enseñar a la gente, diciéndoles: “¿Acaso no esta escrito: Mi casa será casa de oración para todos los pueblos? Pero ustedes la han convertido en una cueva de ladrones”.

Los sumos sacerdotes y los escribas se enteraron de esto y buscaban la forma de matarlo; pero le tenían miedo, porque todo el mundo estaba asombrado de sus enseñanzas. Cuando atardeció, Jesús y los suyos salieron de la ciudad.

A la mañana siguiente, cuando pasaban junto a la higuera, vieron que estaba seca hasta la raíz. Pedro cayó en la cuenta y le dijo a Jesús:

“Maestro, mira: la higuera que maldijiste se secó”.

Jesús les dijo entonces:

“Tengan fe en Dios. Les aseguro que si uno le dice a ese monte: ‘Quítate de ahí y arrójate al mar’, sin dudar en su corazón y creyendo que va a suceder lo que dice, lo obtendrá. Por eso les digo: Cualquier cosa que pidan en la oración, crean ustedes que ya se la han concedido, y la obtendrán.

Y cuando se pongan a orar, perdonen lo que tengan contra otros, para que también el Padre, que está en el cielo, les perdone a ustedes sus ofensas; porque si ustedes no perdonan, tampoco el Padre, que está en el cielo, les perdonará a ustedes sus ofensas”.

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

 

Comentario:

Espera el Señor nuestros frutos y no sabemos cuándo vendrá a pedirlos. A tiempo y a destiempo tenemos que estar preparados para responderle. Éste es el verdadero sentido de la fe, pues ella sin obras está muerta (Sant 2, 14). Jesús viene continuamente a nuestra vida para limpiarnos de las obras de la esterilidad, como aquéllas de los comerciantes del Templo, y nos enseña a dar verdaderos frutos desde la raíz de la oración, el perdón y la verdadera vida adoración a Dios.

¿Mi vida está dando los frutos adecuados o no he salido de la esterilidad?

 

 

Posteado por: Christian Díaz Yepes | mayo 31, 2012

NUEVA SECCIÓN DE ARTÍCULOS EN MI PÁGINA WEB

NUEVA SECCIÓN DE ARTÍCULOS EN MI PÁGINA WEB:

http://diazyepes.com/articulos/

Amigos, les invito a visitar la nueva sección de artículos en mi página web. Allí iré agregando los artículos y reflexiones que progresivamente voy escribiendo sobre temas de espiritualidad cristiana.

Posteado por: Christian Díaz Yepes | mayo 31, 2012

La Palabra de hoy: Magníficat

La Palabra de hoy: Magníficat

31 de mayo: Fiesta de la Visitación de la Virgen María

EVANGELIO
¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?
Lectura del santo evangelio según san Lucas 1, 39-56

En aquellos días, Maria se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.

En cuanto Isabel oyó el saludo de Maria, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito:

-« ¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu Vientre!

¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.»

María dijo:

-«Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mi: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón,

derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes,

a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia -como lo había prometido a nuestros padres en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.»

María se quedó con Isabel unos tres meses y después volvió a su casa.

Palabra del Señor.

Comentario:

No podía ser María reina de un mundo dominado por la injusticia. Por eso desde su visitación a Isabel ella proclama lo que se ha llamado “La Carta Magna de la Nueva Humanidad”: El Magníficat. Lo que propone es la total inversión de los papeles en cuanto a quién tiene la última palabra en la creación. Ella, la humilde que es ensalzada por Dios, se presenta en primera línea con los que se consideraban últimos. Su hijo, nacido en un pesebre, es el Salvador del mundo. Su oración en común con los Apóstoles conduce a la Iglesia a la realización de su misión. Ahora ella se hace presente en la vida de cada persona que se dispone a tener una vida más conforme al Evangelio.

¿Qué cosas en mi vida deben cambiar para seguir el camino de María?

 

Posteado por: Christian Díaz Yepes | mayo 30, 2012

La Palabra de hoy: En camino

La Palabra de hoy: En camino

Miércoles VII del tiempo ordinario

† Lectura del santo Evangelio

según san Marcos (10, 32-45)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos iban camino de Jerusalén y Jesús se les iba adelantando. Los discípulos estaban sorprendidos y la gente que lo seguía tenía miedo. El se llevó aparte otra vez a los Doce y se puso a decirles lo que le iba a

suceder:

“Ya ven que nos estamos dirigiendo a Jerusalén y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas; van a condenarlo a muerte y a entregarlo a los paganos; se van a burlar de él, van a escupirlo, a azotarlo y a matarlo; pero al tercer día resucitará”.

Entonces se acercaron a Jesús Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, y le dijeron: “Maestro, queremos que nos concedas lo que vamos a pedirte”. El les dijo: “¿Qué es lo que desean?”

Le respondieron:

“Concede que nos sentemos uno a tu derecha y otro a tu izquierda, cuando estés en tu gloria”.

Jesús les replicó:

“No saben lo que piden. ¿Podrán pasar la prueba que yo voy a pasar y recibir el bautismo con que seré bautizado?”

Le respondieron:

“Sí podemos”. Y Jesús les dijo:

“Ciertamente pasarán la prueba que yo voy a pasar y recibirán el bautismo con que yo seré bautizado; pero eso de sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo; eso es para quienes está reservado”.

Cuando los otros diez apóstoles oyeron esto, se indignaron contra Santiago y Juan. Jesús reunió entonces a los Doce y les dijo:

“Ya saben que los jefes de las naciones las gobiernan como si fueran sus dueños y los poderosos las oprimen. Pero no debe ser así entre ustedes. Al contrario: el que quiera ser grande entre ustedes que sea su servidor, y el que quiera ser el primero, que sea el esclavo de todos, así como el Hijo del hombre, que no ha venido a que lo sirvan, sino a servir y a dar su vida por la redención de todos”.

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

 

Comentario:

No es lo mismo ir de camino con Jesús que seguirle el paso. Antes de su Pasión, Él va siempre más adelante de los discípulos, quienes se van quedando atrás porque están demasiado frenados por sus propias ambiciones. Santiago y Juan nos muestran esta faceta, que también puede estar en ti y en mí: Seguir al Señor por intereses propios, aún los más nobles, pero egoístas y cortos de miras. Lo importante es dejarnos aleccionar por el Maestro, quien conoce nuestra debilidad y está dispuesto a elevarnos de unos intereses demasiado mezquinos hacia un deseo de seguirle verdaderamente.

¿De qué ambiciones secretas me debo purificar en mi seguimiento a Jesús?

 

Posteado por: Christian Díaz Yepes | mayo 29, 2012

La crisis según Albert Einstein

La crisis según Albert Einstein

Posteado por: Christian Díaz Yepes | mayo 29, 2012

La Palabra de hoy: Cambio de perspectiva

La Palabra de hoy: Cambio de perspectiva

Martes VIII del tiempo ordinario

† Lectura del santo Evangelio

según san Marcos (10, 28-31)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Pedro le dijo a Jesús:

“Señor, ya ves que nosotros lo hemos dejado todo para seguirte”.

Jesús le respondió:

“Yo les aseguro: Nadie que haya dejado casa, o hermanos o hermanas, o padre o madre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, dejará de recibir, en esta vida, el ciento por uno en casas, hermanos y hermanas, madres e hijos y tierras, junto con persecuciones, y en el otro mundo, la vida eterna.

Y muchos que ahora son los primeros serán los últimos, y muchos que ahora son los últimos, serán los primeros”.

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

 

Comentario:

Porque el Evangelio siempre implica cambio, hoy nos exige un cambio de perspectiva. Necesitamos convertirnos en el modo como vemos nuestra realidad. Así como Pedro no alcanzaba a comprender la novedad de vida en la que estaba inmerso, también nosotros muchas veces sentimos que recibimos menos de lo que esperaríamos de Dios. Para el Evangelio no hay saldos en rojo: el que da, recibe más y el que pierde se encuentra a sí mismo; los que se consideran últimos aparecen en el primer lugar, mientras que muchos primeros descubren sus carencias. La cuestión está en ganar una mirada sobrenatural que nos haga entrar en la lógica divina, ganar esa otra perspectiva desde la cual se ve la realidad en su justa dimensión.

¿Qué criterios y puntos de vista puedo volver hoy más cercanos al Evangelio?

Posteado por: Christian Díaz Yepes | mayo 28, 2012

La gracia del momento presente

La gracia del momento presente

Pasa muy rápidamente la gracia. Somos seres inmersos en el tiempo, por eso tenemos que aprovechar cada momento. Uno a la vez, un instante tras otro, vamos en ascenso hacia la eternidad. Como nos aprieta nuestra temporalidad, necesitamos aprovecharla al máximo, sabiendo sacer lo mejor de cada momento. Esas inspiraciones, esos buenos deseos, esa mirada hacia lo alto que nos pone más allá de todo lo caduco… todas esas gracias hay que aprovehcarlas al vuelo.

La ocasión para esa sonrisa que pudiste ofrecer, ese poco de solidaridad que pudiste practicar, esa oración que dejaste de elevar a Dios ya no volverán. Que no recordemos cómo transcurrió nuestra jornada dándonos cuenta con pesar de todas las ocasiones que perdimos de haber vivido en el amor.

Nosotros, que estamos expuestos a tantos requerimientos, a tantas llamadas internas y externas, podemos experimentar  dificultad para orar, para concentrarnos en la meditación y alcanzar una contemplación límpida y sostenida. Por eso, no desaprovechemos esos instantes luminosos con los cuales podemos llenar nuestro día de una aspiración sincera hacia Dios. Gota a gota esta práctica irá horadando la corteza de nuestro propio corazón endurecido y lo llenará de los regalos que el cielo nos quiere otorgar.

Posteado por: Christian Díaz Yepes | mayo 28, 2012

La Palabra de hoy: Desprendimiento

La Palabra de hoy: Desprendimiento

Lunes VIII del Tiempo Ordinario

EVANGELIO
Vende lo que tienes y sígueme
Lectura del santo evangelio según san Marcos 10, 17-27

En aquel tiempo, cuando salta Jesús al camino, se le acercó uno corriendo, se arrodilló y le preguntó:

-«Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?»

Jesús le contestó:

-« ¿Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios. Ya sabes los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre.»

Él replicó:

-«Maestro, todo eso lo he cumplido desde pequeño.»

Jesús se le quedó mirando con cariño y le dijo:

-«Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dale el dinero a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, y luego sígueme.»

A estas palabras, él frunció el ceño y se marchó pesaroso, porque era muy rico.

Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos:

-«¡ Qué difícil les va a ser a los ricos entrar en el reino de Dios! » Los discípulos se extrañaron de estas palabras. Jesús añadió:

-«Hijos, ¡qué difícil les es entrar en el reino de Dios a los que ponen su confianza en el dinero! Más fácil le es a un camello pasar por
todo.»

el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios.»
Ellos se espantaron y comentaban:
-«Entonces, ¿quién puede salvarse?»
Jesús se les quedó mirando y les dijo:
-«Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo puede

Palabra del Señor.

 

Comentario:

No eran los bienes los que impidieron a aquel hombre seguir a Jesús y llenarse de gozo: era su apego a ellos. Más que rico en posesiones, éste era un rico de sí mismo, esclavo de sus falsas seguridades. El evangelio nos pide hoy revisar cómo está nuestra disponibilidad para seguir al Señor: No importa si es poco o mucho lo que tenemos, pues quizá un solo trozo de pan que no estemos dispuestos a compartir puede convertirse en el mayor obstáculo a nuestra capacidad de donarnos a Dios y a los demás.

¿Cuáles son mis riquezas? ¿Estoy dispuesto a posponerlas por seguir a Jesús?

Posteado por: Christian Díaz Yepes | mayo 25, 2012

Cerrados los cupos para el Taller de Lectio Divina

Queridos amigos,

es una mezcla de alegría y de pesar tener que informarles que hemos completado los cupos de participación en el Retiro-Taller de Lectura Orante de la Biblia en los Jardines Topotepuy. Alegría por estar recibiendo tan buena acogida de parte de tantos y pesar por no poder responder al deseo de muchos más que quisieran participar.

Como saben, tendré el gusto de impartir este taller el próximo sábado 2 de junio en el hermosísimo entorno natural de los Jardines Ecológicos Topotepuy. Como sacerdote me toca vivir una gran receptividad por parte cientos de personas que se interesan por la Lectura Orante de la Biblia. Esto me ha movido a organizar un encuentro de este tipo. Como aún quedarían tantos más con el deseo de participar, les propongo que nos escriban a nuestra página web con la finalidad de evaluar si es el caso de repetir el taller próximamente con otros participantes.

!Gracias a todos por su interés! Que Dios los bendiga.

 

Padre Christian

 

 

Posteado por: Christian Díaz Yepes | mayo 25, 2012

La Palabra de hoy: ¿Le amamos?

La Palabra de hoy: ¿Le amamos?

Viernes VII de Pascua

 

EVANGELIO
Apacienta mis corderos, apacienta mis ovejas
Lectura del santo evangelio según san Juan 21, 15-19

Habiéndose aparecido Jesús a sus discípulos, después de comer con ellos, dice a Simón Pedro: – «Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?» Él le contestó: – «Sí, Señor, tú, sabes que te quiero.»

Jesús le dice:
– «Apacienta mis corderos.»
Por segunda vez le pregunta:
– «Simón, hijo de Juan, ¿me arnas?»
Él le contesta:
– «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.»
Él le dice:
– «Pastorea mis ovejas.»
Por tercera vez le pregunta:
– «Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?»
Se entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez si lo quería y le contestó:
– «Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero.»
Jesús le dice:
– «Apacienta mis ovejas.
Te lo aseguro: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas adonde querías; pero, cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras.»
Esto dijo aludiendo a la muerte con que iba a dar gloria a Dios.
Dicho esto, añadió:
– «Sígueme.»

Palabra del Señor

Comentario: 

Tres veces pregunta Jesús a Pedro si lo ama, y cuántas son las veces que nos lo pregunta a nosotros: Cada vez que lo hicisteis con uno de mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis… (Mt 25, 43). ¡Cuántas omisiones e indiferencias ante aquellos que nos recuerdan la presencia del Señor! Aunque al amor sin límites de Jesús sólo puede responder Pedro con un “te quiero”, esto le basta al Señor para confirmar al discípulo en su misión. Aunque nuestro amor por Dios aún no alcance su nivel, tan sólo un poco basta para mantenernos en el llamado que él nos hace a una vida en plenitud. Lo importante es no detenernos el el seguimiento, mantenernos tras sus pasos a donde quizá no quisiéramos ir, pero es precisamente aquel destino donde el amor se consuma.

Y tú, ¿Le amas?

Posteado por: Christian Díaz Yepes | mayo 24, 2012

La Palabra de hoy: Unidad

La Palabra de hoy: Unidad

Jueves VII de Pascua

 

† Lectura del santo Evangelio

según san Juan (17, 20-26)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús levantó los ojos al cielo y dijo:

“Padre, no sólo te pido por mis discípulos, sino también por los que van a creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno, como tú, Padre, en mí y yo en ti somos uno, a fin de que sean uno en nosotros y el mundo crea que tú me has enviado.

Yo les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno. Yo en ellos y tú en mí, para que su unidad sea perfecta y así el mundo conozca que tú me has enviado y que los amas, como me amas a mí.

Padre, quiero que donde yo esté, estén también conmigo los que me has dado, para que contemplen mi gloria, la que me diste, porque me has amado desde antes de la creación del mundo.

Padre justo, el mundo no te ha conocido; pero yo sí te conozco y éstos han conocido que tú me enviaste. Yo les he dado a conocer tu nombre y se lo seguiré dando a conocer, para que el amor con que me amas esté en ellos y yo también en ellos”.

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

Comentario:

Jesús pide para nosotros una vida que no sigue cualquier modelo, sino la vida misma de Dios. La unidad del Padre, el Hijo y el Espíritu es la impronta de la vida que Él quiere ofrecernos. “Unidad, ¡Qué divina belleza!”, exclamaba Chiara Lubich, “No tenemos palabras para definirla; todos gozan por su presencia, todos sufren por su ausencia… ¡Es Jesús entre nosotros!”. Y a nosotros se nos da la oportunidad de vivir continuamente en esta presencia.

¿Cómo puedo favorecer y mantener la unidad con Dios y con todos día a día en mi vida?

Posteado por: Christian Díaz Yepes | mayo 23, 2012

La Palabra de hoy: Estar sin ser del mundo

La Palabra de hoy: Estar sin ser del mundo

Miércoles VII de Pascua

 

† Lectura del santo Evangelio

según san Juan (17, 11-19)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús levantó los ojos al cielo y dijo:

“Padre santo, cuida en tu nombre a los que me has dado, para que sean uno, como nosotros. Cuando estaba con ellos, yo cuidaba en tu nombre a los que me diste; yo velaba por ellos y ninguno de ellos se perdió, excepto el que tenía que perderse, para que se cumpliera la Escritura.

Pero ahora voy a ti, y mientras estoy aún en el mundo, digo estas cosas para que mi gozo llegue a su plenitud en ellos.

Yo les he entregado tu palabra y el mundo los odia, porque no son del mundo, como yo tampoco soy del mundo. No te pido que los saques del mundo, sino que los libres del mal. Ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.

Santifícalos en la verdad. Tu palabra es la verdad. Así como tú me enviaste al mundo, así los envío yo también al mundo. Yo me santifico a mí mismo por ellos, para que también ellos sean santificados en la verdad”.

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

 

Comentario:

Jesús define a sus discípulos como ajenos al mundo y sin embargo nos envía hacia él. Aquí estriba toda nuestra justa indiferencia ante lo que se nos quiera proponer como absoluto en esta vida temporal, a la vez que nuestro compromiso por hacer que ella se abra cada vez más a la eternidad. Entre el desapego y el esfuerzo por transformar esta realidad ha de tender toda nuestra vida, dando lo mejor de nosotros en cada momento, a la vez que orientamos hacia Dios todo lo transitorio.

¿Mi compromiso con este mundo me aleja de la presencia de Dios o hago que todo en mi vida tienda hacia Él?

Posteado por: Christian Díaz Yepes | mayo 22, 2012

La Palabra de hoy: De los suyos

La Palabra de hoy: De los suyos

Martes VII de Pascua

† Lectura del santo Evangelio

según san Juan (17, 1-11)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús levantó los ojos al cielo y dijo:

“Padre, ha llegado la hora. Glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo también te glorifique, y por el poder que le diste sobre toda la humanidad, dé la vida eterna a cuantos le has confiado. La vida eterna consiste en que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú has enviado.

Yo te he glorificado sobre la tierra, llevando a cabo la obra que me encomendaste. Ahora, Padre, glorifícame en ti con la gloria que tenía, antes de que el mundo existiera.

He manifestado tu nombre a los hombres que tú tomaste del mundo y me diste. Eran tuyos y tú me los diste. Ellos han cumplido tu palabra y ahora conocen que todo lo que me has dado viene de ti, porque yo les he comunicado las palabras que tú me diste; ellos las han recibido y ahora reconocen que yo salí de ti y creen que tú me has enviado.

Te pido por ellos; no te pido por el mundo, sino por éstos, que tú me diste, porque son tuyos. Todo lo mío es tuyo y todo lo tuyo es mío.

Yo he sido glorificado en ellos. Ya no estaré más en el mundo, pues voy a ti; pero ellos se quedan en el mundo”.

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

 

 

Comentario:

Pide Jesús por los suyos al Padre porque ellos continuarán su obra. Pide Jesús por los suyos porque Él ha querido quedarse con ello hasta el fin de los tiempos. En cada uno de nuestros afanes debemos redescubrir esta presencia suya en nosotros para darnos cuenta de que no son nuestras fuerzas las que definen nuestras obras, sino su presencia bendita en nosotros. De aquí parte toda nuestra esperanza y nuestra fortaleza.

¿Tomo conciencia de que es el Señor quien vive y actúa en mí?

Posteado por: Christian Díaz Yepes | mayo 22, 2012

La Palabra de hoy: De los suyos

La Palabra de hoy: De los suyos

Martes VII de Pascua

 

† Lectura del santo Evangelio

según san Juan (17, 1-11)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús levantó los ojos al cielo y dijo:

“Padre, ha llegado la hora. Glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo también te glorifique, y por el poder que le diste sobre toda la humanidad, dé la vida eterna a cuantos le has confiado. La vida eterna consiste en que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú has enviado.

Yo te he glorificado sobre la tierra, llevando a cabo la obra que me encomendaste. Ahora, Padre, glorifícame en ti con la gloria que tenía, antes de que el mundo existiera.

He manifestado tu nombre a los hombres que tú tomaste del mundo y me diste. Eran tuyos y tú me los diste. Ellos han cumplido tu palabra y ahora conocen que todo lo que me has dado viene de ti, porque yo les he comunicado las palabras que tú me diste; ellos las han recibido y ahora reconocen que yo salí de ti y creen que tú me has enviado.

Te pido por ellos; no te pido por el mundo, sino por éstos, que tú me diste, porque son tuyos. Todo lo mío es tuyo y todo lo tuyo es mío.

Yo he sido glorificado en ellos. Ya no estaré más en el mundo, pues voy a ti; pero ellos se quedan en el mundo”.

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

 

 

Comentario:

Pide Jesús por los suyos al Padre porque ellos continuarán su obra. Pide Jesús por los suyos porque Él ha querido quedarse con ello hasta el fin de los tiempos. En cada uno de nuestros afanes debemos redescubrir esta presencia suya en nosotros para darnos cuenta de que no son nuestras fuerzas las que definen nuestras obras, sino su presencia bendita en nosotros. De aquí parte toda nuestra esperanza y nuestra fortaleza.

¿Tomo conciencia de que es el Señor quien vive y actúa en mí?

Posteado por: Christian Díaz Yepes | mayo 16, 2012

La Palabra de hoy: Alegría

La Palabra de hoy: Alegría

Jueves de la VI semana de Pascua

† Lectura del santo Evangelio

según san Juan (16, 16-20)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:

“Dentro de poco tiempo ya no me verán; y dentro de otro poco me volverán a ver”. Algunos de sus discípulos se preguntaban unos a otros:

“¿Qué querrá decir con eso de que: ‘Dentro de poco tiempo ya no me verán, y dentro de otro poco me volverán a ver’, y con eso de que: ‘Me voy al Padre’?” Y se decían: “¿Qué significa ese ‘un poco’? No entendemos lo que quiere decir”.

Jesús comprendió que querían preguntarle algo y les dijo:

“Están confundidos porque les he dicho: ‘Dentro de poco tiempo ya no me verán y dentro de otro poco me volverán a ver’.Les aseguro que ustedes llorarán y se entristecerán, mientras el mundo se alegrará. Ustedes estarán tristes, pero su tristeza

se transformará en alegría”.

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

 

Comentario:

La incredulidad confunde y enceguece, en cambio, la fe hace ver y llena de alegría. Cuando ella nos falta es una señal que nos advierte que la luz de la fe puede mengua en nosotros, dejándose sofocar  por nuestra poca santidad. Si queremos experimentar la verdadera alegría, esa que nos promete Jesús, crezcamos en la fe en él a través de una vida caracterizada por el amor a Dios y a cada prójimo que encontramos. Al final del día experimentaremos ese gozo secreto que todo lo colma y que nadie nos podrá arrebatar.

Hoy me esforzaré en crecer en la santidad a través del amor a todos.

Posteado por: Christian Díaz Yepes | mayo 16, 2012

La Palabra de hoy: Nos irá guiando

La Palabra de hoy: Nos irá guiando

Miércoles VI de Pascua

 

† Lectura del santo Evangelio

según san Juan (16, 12-15)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:

“Aún tengo muchas cosas que decirles, pero todavía no las pueden comprender. Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él los irá guiando hasta la verdad plena, porque no hablará por su cuenta, sino que dirá lo que haya oído y les anunciará las cosas que van a suceder. El me glorificará, porque primero recibirá de mí lo que les vaya comunicando. Todo lo que tiene el Padre es mío.

Por eso he dicho que tomará de lo mío y se lo comunicará a ustedes”.

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

 

Comentario:

Que el Espíritu Santo nos va a ir guiando hasta la verdad completa significa que no podemos pretender llegar al final del camino sin haberlo recorrido paso a paso. La vida cristiana es la continua novedad de un proceso que abarca toda nuestra existencia: momento a momento, hasta nuestro último respiro en esta tierra, tenemos que estar abiertos y atentos ante lo que Dios nos revela. No podemos creer que ya lo sabemos todo sobre Dios ni tampoco desanimarnos por no conocerlo aún completamente. Asì podremos llegar un día a contemplarle cara a cara, y también nosotros nos descubriremos en nuestra más auténtica verdad.

¿Cómo puedo abrirme hoy a lo que Dios me quiere revelar?

Posteado por: Christian Díaz Yepes | mayo 14, 2012

La Palabra de hoy: Pedir su Espíritu

La Palabra de hoy: Pedir su Espíritu

Martes VI de Pascua

† Lectura del santo Evangelio

según san Juan (16, 5-11)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:

“Me voy ya al que me envió y ninguno de ustedes me pregunta: ‘¿A dónde vas?’ Es que su corazón se ha llenado de tristeza porque les he dicho estas cosas. Sin embargo,

es cierto lo que les digo:

les conviene que me vaya; porque si no me voy, no vendrá a ustedes el Consolador; en cambio, si me voy, yo se lo enviaré.

Y cuando él venga, establecerá la culpabilidad del mundo en materia de pecado, de justicia y de juicio; de pecado, porque ellos no han creído en mí; de justicia, porque me voy al Padre y ya no me verán ustedes; de juicio, porque el príncipe de este mundo ya está condenado”.

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

 

Comentario:

Tantas veces también nuestros corazones se llenan de tristeza por ciertas cosas que nos ha dicho el mismo Jesús: Sus palabras nos pueden parecer demasiado elevadas, en extremo exigentes, y así nos desanimamos. Porque aún nos falta mucho más de su Espíritu para poder comprenderle en profundidad. Necesitamos familiarizarnos más con esa “lógica” divina, con el don de su sabiduría, para poder comprender y vivir como Él lo espera de nosotros. Hoy pidamos con insistencia una nueva efusión del Espíritu Santo en nuestras vidas y dejemos espacio en nuestro ser para que Él nos plenifique.

¿Qué voces debo acallar dentro de mí para dejar que hable el Espíritu de Dios?

Posteado por: Christian Díaz Yepes | mayo 14, 2012

La Palabra de hoy: Permanecer

La Palabra de hoy: Permanecer

Lunes VI se Pascua

 

† Lectura del santo Evangelio

según san Juan (15, 9-17)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:

“Como el Padre me ama, así los amo yo. Permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos, permanecen en mi amor; lo mismo que yo cumplo los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he dicho esto para que mi alegría esté en ustedes y su alegría sea plena.

Este es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros como yo los he amado. Nadie tiene amor más grande a sus amigos que el que da la vida por ellos. Ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a ustedes los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que le he oído a mi Padre.

No son ustedes los que me han elegido, soy yo quien los ha elegido y los ha destinado para que vayan y den fruto y su fruto permanezca, de modo que el Padre les conceda cuanto le pidan en mi nombre. Esto es lo que les mando: que se amen los unos a los otros”.

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

 

Comentario:

Permanece en el amor quien no claudica ante las seducciones del facilismo y el conformarse con la mentalidad de este mundo que pasa. Lo más fácil es ceder ante cualquier actitud acomodaticia, pactar con la mediocridad, el pecado y la violencia. En cambio, el que persevera en la amistad con Dios es como una nave que ha lanzado su ancla a tierra. Podrán venir fuertes vientos y mareas, pero ella no sucumbirá ni se dejará llevar por cualquier fuerza.

¿Cómo puedo mantener viva mi amistad con el Señor?

Posteado por: Christian Díaz Yepes | mayo 12, 2012

Lectio Divina del VI domingo de Pascua

Lectio Divina del VI domingo de Pascua

Lectura:

Primera Lectura

Lectura del libro de los Hechos

de los Apóstoles

(10, 25-26. 34-35. 44-48)

En aquel tiempo, entró Pedro en la casa del oficial Cornelio, y éste le salió al encuentro y se postró ante él en señal de adoración. Pedro lo levantó y le dijo:

“Ponte de pie, pues soy un hombre como tú”.

Luego añadió:

“Ahora caigo en la cuenta de que Dios no hace distinción de personas, sino que acepta al que lo teme y practica la justicia, sea de la nación que fuere”.

Todavía estaba hablando Pedro, cuando el Espíritu Santo descendió sobre todos los que estaban escuchando el mensaje. Al oírlos hablar en lenguas desconocidas y proclamar la grandeza de Dios, los creyentes judíos que habían venido con Pedro, se sorprendieron de que el don del Espíritu Santo se hubiera derramado también sobre los paganos.

Entonces Pedro sacó esta conclusión:

“¿Quién puede negar el agua del bautismo a los que han recibido el Espíritu Santo lo mismo que nosotros?” Y los mandó bautizar en el nombre de Jesucristo. Luego le rogaron que se quedara con ellos algunos días.

Palabra de Dios.

Te alabamos, Señor.

 

 

Segunda Lectura

Lectura de la primera carta del

apóstol san Juan (4, 7-10)

Queridos hijos:

Amémonos los unos a los otros, porque el amor viene de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama, no conoce a Dios, porque Dios es amor. El amor que Dios nos tiene se ha manifestado en que envió al mundo a su Hijo unigénito, para que vivamos por él.

El amor consiste en esto:

no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó primero y nos envió a su Hijo, como víctima de expiación por nuestros pecados.

Palabra de Dios.

Te alabamos, Señor.

 

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.

El que me ama, cumplirá mi palabra, dice el Señor; y mi Padre lo amará y vendremos a él.

Aleluya.

 

Evangelio

† Lectura del santo Evangelio

según san Juan (15, 9-17)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:

“Como el Padre me ama, así los amo yo. Permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos, permanecen en mi amor; lo mismo que yo cumplo los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he dicho esto para que mi alegría esté en ustedes y su alegría sea plena.

Este es mi mandamiento:

que se amen los unos a los otros como yo los he amado. Nadie tiene amor más grande a sus amigos que el que da la vida por ellos. Ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a ustedes los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que le he oído a mi Padre.

No son ustedes los que me han elegido, soy yo quien los ha elegido y los ha destinado para que vayan y den fruto y su fruto permanezca, de modo que el Padre les conceda cuanto le pidan en mi nombre. Esto es lo que les mando: que se amen los unos a los otros”.

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

Meditación:

«Este es el mandamiento mío: que os améis los unos a los otros como yo os he amado… Lo que os mando es que os améis los unos a los otros».

El amor, ¿un mandamiento? ¿Se puede hacer del amor un mandamiento sin destruirlo? ¿Qué relación puede haber entre amor y deber, dado que uno representa la espontaneidad y el otro la obligación?

Hay que saber que existen dos tipos de mandamientos. Existe un mandamiento o una obligación que viene del exterior, de una voluntad diferente a la mía, y un mandamiento u obligación que viene de dentro y que nace de la cosa misma. La piedra que se lanza al aire, o la manzana que cae del árbol, está «obligada» a caer, no puede hacer otra cosa; no porque alguien se lo imponga, sino porque en ella hay una fuerza interior de gravedad que la atrae hacia el centro de la tierra.

De igual forma, hay dos grandes modos según los cuales el hombre puede ser inducido a hacer o no determinada cosa: por constricción o por atracción. La ley y los mandamientos ordinarios le inducen del primer modo: por constricción, con la amenaza del castigo; el amor le induce del segundo modo: por atracción, por un impulso interior. Cada uno, en efecto, es atraído por lo que ama, sin que sufra constricción alguna desde el exterior. Enseña a un niño un juguete y le verás lanzarse para agarrarlo. ¿Qué le empuja? Nadie; es atraído por el objeto de su deseo. Enseña un Bien a un alma sedienta de verdad y se lanzará hacia él. ¿Quién la empuja? Nadie; es atraída por su deseo.

Pero si es así –esto es, somos atraídos espontáneamente por el bien y por la verdad que es Dios–, ¿qué necesidad había, se dirá, de hacer de este amor un mandamiento y un deber? Es que, rodeados como estamos de otros bienes, corremos peligro de errar el blanco, de tender a falsos bienes y perder así el Sumo Bien. Como una nave espacial dirigida hacia el sol debe seguir ciertas reglas para no caer en la esfera de gravedad de algún planeta o satélite intermedio, igual nosotros al tender hacia Dios. Los mandamientos, empezando por el «primero y mayor de todos» que es el de amar a Dios, sirven para esto.

Todo ello tiene un impacto directo en la vida y en el amor también humano. Cada vez son más numerosos los jóvenes que rechazan la institución del matrimonio y eligen el llamado amor libre, o la simple convivencia. El matrimonio es una institución; una vez contraído, liga, obliga a ser fieles y a amar al compañero para toda la vida. Pero ¿qué necesidad tiene el amor, que es instinto, espontaneidad, impulso vital, de transformarse en un deber?

El filósofo Kierkegaard da una respuesta convincente: «Sólo cuando existe el deber de amar, sólo entonces el amor está garantizado para siempre contra cualquier alteración; eternamente liberado en feliz independencia; asegurado en eterna bienaventuranza contra cualquier desesperación». Quiere decir: el hombre que ama verdaderamente, quiere amar para siempre. El amor necesita tener como horizonte la eternidad; si no, no es más que una broma, un «amable malentendido» o un «peligroso pasatiempo». Por eso, cuanto más intensamente ama uno, más percibe con angustia el peligro que corre su amor, peligro que no viene de otros, sino de él mismo. Bien sabe que es voluble, y que mañana, ¡ay!, podría cansarse y no amar más. Y ya que, ahora que está en el amor, ve con claridad la pérdida irreparable que esto comportaría, he aquí que se previene «vinculándose» a amar para siempre. El deber sustrae el amor de la volubilidad y lo ancla a la eternidad. Quien ama es feliz de «deber» amar; le parece el mandamiento más bello y liberador del mundo.

[Padre Raniero Cantalmessa. Traducción del original italiano realizada por Zenit]

Oración:

Oremos con el salmo 97

El Señor nos ha mostrado su amor y su lealtad. Aleluya.

Cantemos al Señor un canto nuevo, pues ha hecho maravillas. Su diestra y su santo brazo le han dado la victoria.

El Señor nos ha mostrado su amor y su lealtad. Aleluya.

El Señor ha dado a conocer su victoria y ha revelado a las naciones su justicia. Una vez más ha demostrado Dios su amor y su lealtad hacia Israel.

El Señor nos ha mostrado su amor y su lealtad. Aleluya.

La tierra entera ha contemplado la victoria de nuestro Dios. Que todos los pueblos y naciones aclamen con júbilo al Señor.

El Señor nos ha mostrado su amor y su lealtad. Aleluya.

Contemplación:

Profundiza en la Buena Noticia que sifnifica ser amigo del Señor. Date cuenta que nada puede atentar contra ti, pues tienes a Dios que te acompaña y vela por ti. Siéntete agradecido y disfruta este gozo íntimo.

 

Acción:

¿A qué me compromete la amistad con el Señor? ¿Cómo puedo hacer que muchos más la experimenten?

 

 

Compartir:

En esta semana procuraré comunicar a otros de diversas maneras el Mandamiento Nuevo del Señor.

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